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Crítica de “Star Wars: The Acolyte”: La dualidad Jedi hecha serie
Creada por Leslye Headland, la serie explora la luz y la oscuridad detrás de los Jedi en esta producción que combina crímenes policiales con artes marciales y espadas láser.
La acción transcurre en la época de la Alta República, un período en el que la Orden Jedi estaba en la cima de su poder, mucho antes de los eventos descritos en los Episodios I - La amenaza fantasma (Star Wars. Episode I: The Phantom Menace, 1999), Episodio II - El ataque de los clones (Star Wars. Episode II: Attack of the Clones, 2002) y Episodio III - La venganza de los Sith (Star Wars: Episode III Revenge of the Sith, 2005).
Los primeros capítulos presentan a Mae (Amandla Stenberg), una Jedi villana que pretende eliminar a cuatro maestros Jedi, entre ellos al Maestro Sol (interpretado por el surcoreano Lee Jung-jae, conocido por El juego del calamar). Mientras intentan detener al autor de los crímenes, aparece Osha, hermana gemela de Mae (también interpretada por Stenberg), quien trata de parar la ola de homicidios.
Star Wars: The Acolyte (2024) desarrolla un tema fundamental en el multiverso creado por George Lucas: la fuerza de la luz y la seducción de la oscuridad. Es el mismo mecanismo que intentó llevar al lado oscuro a Luke en el Episodio V - El imperio contraataca (Star Wars. Episode V: The Empire Strikes Back, 1980) y que consumió a Anakin en el Episodio III - La venganza de los Sith. Esta dualidad se presenta aquí mediante personajes duplicados, cada uno con su lado bueno y su lado malévolo.
¿Vale la pena ver The Acolyte? La serie puede resultar atractiva para los seguidores fervientes de Star Wars, quienes valoran el desarrollo de un período histórico inexplorado y la aparición de personajes nuevos junto con la continuidad de otros ya conocidos. Sin embargo, la producción de Disney se siente acartonada. El abuso de efectos especiales artesanales y los escenarios parecen hechos de cartulina. Todo tiene un aspecto de bajo presupuesto que preocupa, considerando que George Lucas manejó un presupuesto limitado en su primera película y recurrió al ingenio para disimularlo, algo que no ocurre aquí.
Además, los pocos efectos digitales parecen conscientes de estar realizados para la pantalla chica, y sus movimientos revelan su artificialidad. A esto se suma el factor Disney que, desde que se apoderó de la franquicia, tiende a contar situaciones oscuras con una liviandad propia de sus fábulas infantiles. Esto ya se percibió en el Episodio VIII - Los últimos Jedi (Star Wars: The Last Jedi, 2017), que intentó sin éxito emular la oscuridad y densidad dramática del Episodio V - El imperio contraataca.
Dicho esto, la serie tiene una historia dinámica, abundantes escenas de acción y una pasión por la aventura. Sin embargo, es necesario reconocer que el nivel original de la saga que se intenta recuperar, ha quedado definitivamente en el olvido.