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Crítica de “The Man I Love”: Ira Sachs convierte el amor y el Sida en una elegía íntima sobre el final de una era

Con Rami Malek al frente, Ira Sachs construye un retrato melancólico y musical de la Nueva York de los ochenta, donde el deseo, la enfermedad y las miradas amorosas conviven bajo la sombra inevitable de la pérdida.

Crítica de “The Man I Love”: Ira Sachs convierte el amor y el Sida en una elegía íntima sobre el final de una era
miércoles 20 de mayo de 2026

Si hubiera que explicar The Man I Love a partir de otras películas de Ira Sachs, seguramente habría que recurrir a Keep The Lights On (2012) y Peter Hujar’s Day (2025). Es decir, el Sida y Nueva York como los dos ejes que conforman el escenario en el que se desarrolla la historia protagonizada por Jimmy (Rami Malek), actor, performer y cantante de la escena independiente neoyorquina. Tampoco se puede decir que se trata de una historia, simplemente de unos apuntes abocetados sobre una persona contagiada de Sida, sus amigos y su familia.

Empecemos por Nueva York, que Sachs retrataba en su película inmediatamente anterior, Peter Hujar’s Day, ambientada en un día de 1974, a través de las luces que penetraban por las ventanas del apartamento donde se desarrollaba la entrevista al fotógrafo Peter Hujar. Como aquella, The Man I Love es una cápsula del tiempo, en este caso el de la ciudad a finales de los ochenta, otro retrato basado en las luces y los colores chillones, pero sobre todo en las músicas que interpreta Jimmy o en las que están sonando todo el tiempo, hasta el punto que en algún momento una canción diegética se solapa con una extradiegética. Más que una película con (muchas) canciones, The Man I Love es un musical, al menos en espíritu.

Y sigamos con el Sida, que en Keep The Lights On, que se desarrollaba a finales de los noventa, era una amenaza, ese miedo con el que convivían sus protagonistas, realizándose test continuamente. En The Man I Love es tanto una realidad como un riesgo que muchos siguen asumiendo. Jimmy es seropositivo y acaba de salir del hospital, donde ha estado al borde de la muerte. Su final es inevitable, sin que quiera aceptarlo, al menos aparentemente, bien sea poniendo un nuevo show en marcha, bien manteniendo relaciones sexuales promiscuas y sin protección. Un nuevo vecino, Vincent (Luke Ford), se enamora de él y acepta el riesgo de contagiarse, pese a las alertas de Dennis (Tom Sturridge), el compañero de piso de Jimmy, mucho más que eso, la persona que lo cuida, su ángel de la guarda.

También la persona que lo mira. The Man I Love es una película de momentos fugaces, de fiestas y celebraciones, de reencuentros con amigos y vecinos y, como decía, de muchas canciones. Pero, ante todo, es una película de miradas, siendo las de Dennis las más comprensivas y cariñosas, las que expresan preocupación y se recrean en el hombre que ama, en estos momentos que se viven casi como una propina, como los últimos de su vida. Por eso es mejor no apartar la mirada.

8.0
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