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Crítica de “Bardogento”: El viaje interior de un hombre agotado por la vida moderna

Realizada en apenas diez días de rodaje en la localidad bonaerense de San Clemente, la película está protagonizada por el propio Santorelli y cuenta con las actuaciones de Oscar Dubini, Giuliano Amadio, Andrea Digorado y Sherman Torres.

Crítica de “Bardogento”: El viaje interior de un hombre agotado por la vida moderna
jueves 09 de abril de 2026

Bardogento (2025), dirigida por Claudio Santorelli y con guion de Ova Canis, propone una experiencia sensorial que se apoya especialmente en la potencia de su dimensión visual.

La historia sigue a Juan, un hombre abrumado por las exigencias de la vida cotidiana y por las presiones sociales que lo mantienen atrapado en una lógica de trabajo constante y desgaste emocional. Sumido en la sensación de fracaso y vacío existencial, el protagonista percibe su vida como un proceso de deterioro continuo. Sin embargo, su recorrido narrativo lo conduce hacia un espacio extraordinario donde el tiempo parece detenerse y donde su identidad cotidiana se diluye. Este desplazamiento simbólico le permite enfrentarse a sus propias experiencias pasadas y revisar críticamente sus vínculos familiares y afectivos.

Bardogento despliega una serie de planos generales que capturan los atardeceres de la costa con una marcada sensibilidad estética. La fotografía de Hernán Gómez construye imágenes de gran lirismo que dialogan con el paisaje marítimo y refuerzan la atmósfera contemplativa del relato. La conjunción entre música e imagen produce una sensación de ligereza y libertad que sintetiza el espíritu introspectivo de la película.

El film se transforma entonces en un viaje de autoconocimiento, en el que Juan se confronta con su niño interior y reinterpreta las experiencias de su infancia desde una nueva perspectiva. En este proceso, las heridas del pasado se resignifican como aprendizajes que abren la posibilidad de una transformación personal.

En términos temáticos, Bardogento se inscribe dentro de una tradición de relatos introspectivos que cuestionan los imperativos productivistas de la modernidad contemporánea. La película propone una pausa reflexiva que invita al espectador a reconsiderar sus propias prioridades. En este sentido, el film dialoga con las reflexiones del filósofo Byung-Chul Han sobre la llamada “sociedad del cansancio”, en la que el sujeto se encuentra sometido a una lógica de autoexplotación y productividad permanente.

De este modo, la película propone una reflexión sobre la necesidad de detenerse, mirar hacia el pasado y reconectar con el propio mundo interior para poder habitar el presente de manera más consciente.

6.0
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