Libros en foco
Novedades literarias: del thriller al ensayo político
Cuatro novedades literarias cruzan crimen, historia y escritura. Entre ficción y ensayo, estos títulos proponen distintas formas de leer el presente.
Dentro del circuito de novedades, el policial vuelve a ocupar un lugar central, aunque ya no como simple entretenimiento, sino como dispositivo para pensar la construcción de la verdad.
En Ojos de asesina (Motus), Charlie Donlea retoma la figura de la acusada convertida en investigadora. Alexandra Quinlan carga con un pasado mediático que la definió antes de que pudiera narrarse a sí misma. A partir de allí, la novela se organiza en dos tiempos: el crimen familiar que la marcó y la desaparición de una estudiante de periodismo que reabre preguntas.
En ese cruce, el relato desplaza el foco desde el “quién fue” hacia el “quién puede decir quién fue”. Es decir, el interés no reside únicamente en resolver el caso, sino en observar cómo operan los discursos públicos, las instituciones y los prejuicios. Por eso, la investigación que emprende Alex no solo busca esclarecer hechos, sino desmontar versiones.
A su vez, Sin decir adiós (RBA), firmado por Harlan Coben junto a la actriz Reese Witherspoon, introduce una variación sobre ese mismo eje. Aquí, la protagonista no investiga desde el margen, sino desde una estructura que combina medicina, dinero y secreto. Maggie McCabe acepta un trabajo que la inserta en un entorno cerrado, regido por la discreción.
Sin embargo, cuando el paciente desaparece, la lógica del control se quiebra. Entonces, la novela activa su mecanismo de persecución, pero también expone una trama donde la tecnología y el poder económico funcionan como herramientas para ocultar. En consecuencia, la fuga de Maggie no solo responde a una amenaza concreta, sino a un sistema que vuelve opaca cualquier verdad.
Por otro lado, el ensayo introduce una escala distinta. En La demora y la prisa (Edhasa), Pablo Gerchunoff se propone revisar la historia argentina desde fines del Virreinato hasta 2023. No lo hace mediante una cronología lineal, sino a través de cuatro ensayos que vuelven sobre los mismos períodos con preguntas diferentes.
En este sentido, el libro no busca fijar una interpretación definitiva, sino poner en tensión ciertas ideas instaladas. ¿Hubo momentos en que el país estuvo cerca de consolidar un desarrollo sostenido? ¿Qué decisiones interrumpieron esos procesos? A partir de estas preguntas, el autor construye una lectura donde la historia aparece como un campo de posibilidades abiertas y, al mismo tiempo, de oportunidades que no se concretan.
Además, el título funciona como síntesis conceptual. La “demora” remite a procesos inconclusos; la “prisa”, a respuestas urgentes que no siempre construyen continuidad. Así, el ensayo evita tanto la nostalgia como la explicación simplificada, y en cambio propone observar cómo cada período articula herencias y coyunturas.

En contraste con esas narrativas centradas en la acción o el análisis histórico, La vida errante (edición en español con traducción de Silvio Mattoni) de Yves Bonnefoy, seguida de Otra época de la escritura, introduce un ritmo distinto. Se trata de un conjunto de textos que combinan poesía, reflexión y fragmentos narrativos.
Aquí, el eje no es el acontecimiento, sino la percepción. La escritura se detiene en la relación entre imagen y palabra, entre lo que se ve y lo que puede decirse. De este modo, el libro se construye como una serie de aproximaciones a una misma inquietud: cómo representar aquello que se escapa.
Asimismo, el diálogo con las artes visuales permite ampliar esa búsqueda. La pintura y el dibujo no aparecen como referencias externas, sino como formas de pensar la escritura. Por lo tanto, el texto se desplaza entre disciplinas sin fijarse en una sola.
En conjunto, estos títulos configuran un recorrido que no responde a un único género ni a una única tradición. Por el contrario, establecen conexiones a partir de una preocupación compartida: la dificultad de acceder a una verdad estable.
Mientras los thrillers trabajan sobre el ocultamiento y la manipulación de la información, el ensayo de Gerchunoff revisa las condiciones en que se construyen los relatos históricos. En paralelo, Bonnefoy propone una reflexión sobre los límites del lenguaje para capturar la experiencia.
De este modo, las novedades literarias no solo amplían la oferta editorial, sino que también invitan a leer el presente desde distintos registros. Ya sea a través del crimen, la historia o la poesía, cada libro ensaya una forma de interrogación que excede su propio marco narrativo.