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Crítica de "Carnada": Otra insulsa película de tiburones
Esta decepcionante producción británica, dirigida por Hayley Easton Street y escrita por Cat Clarke, sigue a un grupo de chicas en una playa paradisíaca hasta que las ataca un tiburón.
En el género de películas sobre tiburones ya se ha dicho todo, y Carnada (Something in the Water, 2024) no es la excepción. Cinco amigas se reúnen en un elegante resort junto a la playa para asistir a una boda de fin de semana. Entre ellas se encuentran Meg (Hiftu Quasem), una exitosa mujer que se reúne con la hiperactiva Cam (Nicole Rieko Setsuko), la pensativa Ruth (Ellouise Shakespeare-Hart), y su expareja Kayla (Natalie Mitson) junto a su actual pareja Lizzie (Lauren Lyle).
Hay un intento de asociar un romance lésbico con el terror materializado en el tiburón. Pero esa idea se pierde en el medio del mar como toda la película. Un tiburón le muerde la pierna de Ruth inesperadamente y sus amigas intentan llevarla a la costa por asistencia, pero chocan el bote con un arrecife de corales y naufragan. A partir de ahí, la trama hace agua por todos lados con las chicas luchando por sus vidas en el medio del océano.
El diseño visual de los depredadores marinos es, probablemente, uno de los peores que se haya visto en mucho tiempo. La CGI (Imágenes Generadas por Computadora) es tan evidente que la calidad visual de la película resulta francamente lamentable.
Tampoco ofrece nada destacable en términos narrativos. Después del naufragio, las chicas quedan a la deriva y todos los clichés de las películas de tiburones se suscitan uno a uno sin ningún tipo de sorpresa ni ingenio.
Lo más decepcionante es la pérdida de verosimilitud, llevada al extremo de manera absurda. Basta con ver un par de secuencias en las que las protagonistas "logran salvarse" nadando a gran velocidad, algo totalmente imposible, considerando la naturaleza del tiburón.
Por supuesto, hay algo que se puede valorar: su duración, de menos de 90 minutos. Este es, probablemente, el único mérito de una producción que ni siquiera llega a provocar humor involuntario como Sharknado (2013) o Megalodón 2 (2023). Aquí, todo se toma tan en serio que el resultado final es un letargo interminable.