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Crítica de "Murdercise": del VHS al splattstick
"Murdercise" propone un slasher con estética VHS y humor físico: un set de aeróbics, estereotipos en fila y violencia como gag recurrente.
Murdercise (2023) se inscribe dentro de una tradición del cine de terror que trabaja con códigos reconocibles y los empuja hacia la parodia. Desde su planteo inicial, el film deja en claro que no está interesado en el suspenso ni en la construcción de enigmas, sino en una lógica de repetición donde los cuerpos, las situaciones extremas y el exceso funcionan como motor narrativo. El relato se organiza como una sucesión de episodios que priorizan el impacto inmediato por sobre cualquier desarrollo dramático sostenido.
La historia se desarrolla en torno a la filmación de un video de ejercicios de bajo presupuesto, conducido por un productor ambiguo y protagonizado por un grupo de mujeres construidas desde roles reconocibles. En ese conjunto sobresale Phoebe, una joven obsesionada con el fitness que ocupa un lugar periférico dentro del grupo y que ve en el proyecto una oportunidad de ascenso. Las tensiones internas, las burlas y los juegos de poder van marcando el recorrido hasta que la violencia irrumpe y el espacio de entrenamiento se transforma en un escenario de eliminación sistemática.
La puesta en escena privilegia el gore como acento y no como tensión sostenida. Los estallidos de violencia aparecen asociados al gag físico y a un humor que se apoya en el desborde, más cercano al splattstick que al terror clásico. No hay desarrollo de personajes ni progresión dramática consistente; el interés se sostiene en la reiteración y en la administración rítmica de cuerpos y situaciones extremas.
En ese sentido, Murdercise se mueve en una zona de consumo inmediato. Cumple con su duración, ofrece algunos pasajes de impacto visual y se agota en su propio dispositivo. No hay intención de reformular el género ni de ampliar sus límites: el film existe en el presente de su exhibición, funciona mientras dura y se retira sin dejar más rastro que el de su propio exceso.