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Crítica de "El buen vecino": Obsesión y culpa con Jonathan Rhys Meyers
Esta producción letona se presenta como un thriller convencional que logra elevarse gracias a la interpretación de Jonathan Rhys Meyers, quien dota de inquietantes matices a su personaje.
Basada en un guion de Ross Partridge y su director, Stephan Rick, El buen vecino (The Good Neighbor, 2022) es un remake del filme alemán Unter Nachbarn. Filmada en Letonia, la película está protagonizada por Luke Kleintank y el magnético Rhys Meyers, el actor que capturó la atención global desde aquel otro thriller criminal de Woody Allen, Match Point (2005).
La trama sigue a David (Luke Kleintank), un periodista recién llegado a Letonia que entabla una rápida amistad con su vecino, Robert (Meyers). Sin embargo, lo que comienza como una camaradería vecinal se transforma en una pesadilla tras una noche de excesos que termina en un atropello mortal. A partir de aquí, la historia se divide: mientras a David lo carcome la culpa, Robert insiste en ocultar las pistas con una actitud cada vez más perturbadora. Cuando la hermana de la víctima establece un vínculo afectivo con David, los celos de Robert acrecientan su obsesión criminal.
El cine de suspense suele apoyarse en la figura del extraño que irrumpe en una vida monótona; sin embargo, en El buen vecino, el peligro ya habita en la puerta de al lado. La película funciona como un thriller psicológico sobre vínculos tóxicos donde un hecho fortuito y violento actúa como catalizador de una amenaza inminente. El peso de la psicopatía recae sobre Robert, quien manipula y sugestiona a su vecino para encubrir el crimen a toda costa, arrastrándolo hacia una espiral de violencia cada vez más profunda.
Aunque la película por momentos desprende ciertos aires de telefilm y está filmada sin mucho ingenio visual, el conjunto funciona gracias a la actuación de Jonathan Rhys Meyers. Su interpretación revela la oscuridad de forma contenida en un efectivo estudio sobre la fragilidad de la ética humana frente al miedo y la dependencia emocional.