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Crítica de "Hasta que me quede sin voz": Leiva y la crónica de una carrera en riesgo

"Hasta que me quede sin voz" observa a Leiva en el punto más alto de su carrera mientras una lesión vocal tensiona presente y futuro.

Crítica de "Hasta que me quede sin voz": Leiva y la crónica de una carrera en riesgo
jueves 18 de diciembre de 2025

Hasta que me quede sin voz (2025) propone un acceso directo a la vida cotidiana de Leiva cuando el éxito ya no es promesa sino rutina. Dirigido por Mario Forniés y Lucas Nolla, el documental adopta la primera persona como método: giras, camarines, estudios y conversaciones privadas construyen un registro que privilegia el proceso antes que la consagración. El punto de partida es claro: un problema irreversible en una cuerda vocal que obliga a repensar el trabajo, el cuerpo y la continuidad artística.

La película se organiza alrededor de esa tensión. El relato no dramatiza el diagnóstico, lo deja operar como amenaza persistente que atraviesa decisiones y estados de ánimo. El montaje acompaña el ritmo de una agenda saturada y vuelve visible la contradicción entre disciplina profesional y desgaste físico. En ese cruce, el film encuentra su materia: la fricción entre vocación y límite, sin subrayados ni tesis externas.

El dispositivo se completa con intervenciones de músicos y colaboradores —de Rubén Pozo a Joaquín Sabina— que funcionan como contrapunto y contexto, más que como celebración. Esas voces amplían el mapa del protagonista y sitúan su recorrido en una red de vínculos creativos. La banda sonora y la supervisión de sonido sostienen la experiencia desde la materialidad del oficio, con la canción homónima como eje conceptual y no como cierre emotivo.

Como documental musical, Hasta que me quede sin voz prescinde del recorrido cronológico exhaustivo y se instala en un presente sostenido, donde la observación del día a día reemplaza a la reconstrucción biográfica. Esa elección le permite cumplir su objetivo central: acercar al espectador a la intimidad de un artista en plena actividad, aun cuando el recorte implique dejar zonas deliberadamente fuera de campo. El resultado es una crónica de trabajo bajo presión, concentrada en el ejercicio del oficio y en sus condiciones materiales, más atenta al hacer cotidiano que a la construcción del mito.

6.0
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