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Crítica de “Sex”: El sexo entre la experiencia y la existencia

La primera parte de la trilogía del noruego Dag Johan Haugerud desarrolla varias reflexiones de sus personajes a partir de extrañas experiencias sexuales.

Crítica de “Sex”: El sexo entre la experiencia y la existencia
martes 16 de diciembre de 2025

Sex (2023) es la primera parte de la trilogía que completan Dreams (2024) y Love (2025), pensadas en simultáneo por el realizador noruego Dag Johan Haugerud -director de Beware of Children, estrenada en el Festival de Venecia en 2019-. Las películas mezclan un extraño sentido del humor con reflexiones intelectuales sobre el sexo.

Dos deshollinadores autopercibidos heterosexuales (Thorbjørn Harr y Jan Gunnar Røise) charlan en un alto de su trabajo sobre experiencias sexuales fuera de lo común. El primero cuenta un extraño sueño en donde David Bowie lo mira como a una mujer. El segundo tuvo sexo fugaz con un cliente sin considerarse gay. A través de largas conversaciones al respecto, ambos empiezan a cuestionar su identidad a raíz de los sucesos.

La película articula un conflicto central: la disociación entre el instinto y el intelecto en el ámbito de la sexualidad. Los deseos instintivos, las emociones no solicitadas y la curiosidad oculta resultan difíciles de procesar cuando atraviesan el filtro de la mente racional.

La comprensión intelectual de su identidad sexual no encuentra argumentos sólidos que puedan fundamentar o explicar los hechos que han experimentado. Esta grieta desata una crisis en la vida de los dos compañeros de trabajo, desafiando las estructuras heteronormativas que ambos habían vivenciado hasta ese momento.

Sex comparte con Dreams y Love la ciudad de Oslo como telón de fondo. La capital noruega funciona como un reflejo visual de las inquietudes y las dudas existenciales de los personajes, vistos desde los techos de las casas y edificios, territorios insospechados para conversaciones sobre el amor, el deseo y la propia sexualidad.

Los protagonistas no son figuras filosóficas, sino trabajadores comunes que, por azar, se enfrentan a una crisis existencial detonada por sus propias vivencias sexuales. Para Haugerud, la sexualidad se convierte en una vía de acceso al entendimiento más profundo de uno mismo.

El director evita el sermón o la imposición de un punto de vista. En su lugar, ofrece una exploración genuina y abierta de cómo el deseo oculto o la simple curiosidad sexual pueden empujarnos a confrontar los aspectos más complejos y desconocidos de nuestra identidad.

7.0
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