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Crítica de "Wake Up Dead Man: un misterio de Knives Out": el caso más oscuro de Benoit Blanc

Una entrega más mística y divertida, donde la fe, el poder y un sacerdote inolvidable empujan al universo Knives Out hacia terrenos nuevos e inesperados.

Crítica de "Wake Up Dead Man: un misterio de Knives Out": el caso más oscuro de Benoit Blanc
jueves 11 de diciembre de 2025

Rian Johnson vuelve con la aventura más oscura —y también la más entretenida— de la saga. Esta vez la historia se mete de lleno en la fe, el poder y un sacerdote inolvidable interpretado por Josh O’Connor (Desafiantes). Los puñales regresan, sí, pero el escenario cambia por completo: nada de mansiones de millonarios ni herencias sospechosas. Ahora todo sucede en un pueblito donde la fe se resquebraja en el interior de una iglesia cargada de secretos, con un humor tenso que parece listo para estallar en cualquier momento.

Desde los primeros minutos se siente que este capítulo revitaliza la saga. Lo policial se mezcla con algo más siniestro, lo espiritual gana terreno y la película avanza hacia un costado casi místico que las anteriores jamás habían tocado. Acá el crimen no es simplemente “el crimen”: lo que se investiga está atravesado por la culpa, la devoción, las creencias y un fanatismo que crece junto con la narración.

Daniel Craig (Queer) sigue firme como Benoit Blanc, cómodo en un personaje que ya domina. Pero lo verdaderamente interesante es cómo Johnson decide correrle un poco la luz —literal y metafóricamente— y dársela a O’Connor. Su sacerdote es el alma de la película: frágil, ingenuo, humano. Sostiene el misterio con humor, culpa y esa melancolía que él maneja tan bien desde La quimera (La Chimera, 2023), de Alice Rohrwacher. Es su personaje quien nos conduce hacia lo extraño, lo oculto, lo que nadie quiere mirar de frente.

Entre los secundarios aparecen dos pesos pesados: Glenn Close (Atracción fatal), como una monja absolutamente desquiciada, y Josh Brolin (Sin lugar para los débiles), como un líder religioso tan magnético como inquietante. Alrededor, y como ya es marca registrada en este universo, un elenco enorme que aporta versatilidad: Cailee Spaeny (Priscilla), Kerry Washington (Django sin cadenas), Andrew Scott (Todos somos extraños), Jeremy Renner (Vivir al límite) Daryl McCormack (Buena suerte, Leo Grande) y Thomas Haden Church (Spider-Man: Sin camino a casa), entre otros.

La mezcla de géneros es uno de los grandes aciertos. Hay misterio, humor negro, un clima casi surreal y una mirada sobre la fe como un territorio ambiguo, capaz de salvar o destruir. Como sucedía con las mansiones en las películas anteriores, acá la iglesia funciona como un personaje más: observa, encierra, confunde.

Comparada con las anteriores, esta tercera parte se siente más madura después del desorden de Glass Onion: Un misterio de Knives Out (Glass Onion: A Knives Out Mystery, 2022). No llega al nivel de la primera —que sigue siendo la más sólida—, pero recupera el placer del enigma, la ironía, los personajes extraños y ese juego constante donde cada plano parece esconder algo. Además, es sin duda la más divertida de todas.

Johnson no repite fórmulas: las quiebra y arma nuevas. Lo hizo en Looper: Asesinos del futuro (Looper, 2012), lo intentó en Star Wars: Episodio VIII - Los últimos Jedi (Star Wars: Episode VIII - The Last Jedi, 2017), y acá vuelve a empujar el género hacia otro lado. En Wake Up Dead Man: un misterio de Knives Out (Wake Up Dead Man: A Knives Out Mystery, 2025) encuentra humor fresco, una reflexión sobre el poder y la fe, y un elenco completamente entregado a una historia que mezcla intriga detectivesca con un costado sectario que funciona muy bien.

Netflix apuesta fuerte a este universo, y después de esta entrega queda claro que Benoit Blanc todavía tiene mucho más para dar.

8.0
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