Crítica de "Americana": la mitología del Oeste en estado de desgaste

La ópera prima de Tony Tost explora un territorio donde los símbolos del western sobreviven como ecos de un imaginario agotado. A través de personajes formados por referencias culturales y objetos resignificados, "Americana" plantea una lectura crítica del mito fundacional estadounidense y del lugar que ocupa en el presente.

Crítica de "Americana": la mitología del Oeste en estado de desgaste
EscribiendoCine-Correcámara
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sábado 06 de diciembre de 2025

Hay un gesto que define el tono de Americana (2024): Ghost Eye (Zahn McClarnon), líder de la Red Thunder Society, le revela a Cal Starr (Gavin Maddox Bergman) que su nombre no proviene de una tradición espiritual indígena sino de una referencia cinematográfica. En realidad se llama Henry Alvin Jordan, pero adoptó el apodo inspirado en Ghost Dog (Jim Jarmusch, 1999).

El comentario no es anecdótico. Expone el modo en que los personajes se relacionan con un repertorio cultural que sustituye cualquier vínculo histórico o identitario. Cal, un niño blanco que cree ser la reencarnación de Toro Sentado tras ver westerns por televisión, es el reverso de esa lógica: la identidad nace de la imagen, no de la experiencia.

Tony Tost sitúa la acción en Dakota del Sur, en una tierra marcada por la ocupación histórica. Allí circula un conjunto de figuras que se mueven en un tiempo posterior a la épica del Oeste. El arranque, con Mandy Starr (Halsey) huyendo de Dillon MacIntosh (Eric Dane) y con Cal disparando una flecha para detenerlo, funciona como punto de entrada hacia un flashback que abre nuevas líneas narrativas y revela un territorio donde cada gesto está sostenido por restos de un imaginario ya disuelto.

A medida que avanza la trama aparecen Lefty Ledbetter (Paul Walter Hauser), quien repite intentos de conexión afectiva siguiendo notas escritas, y Penny Jo Poplin (Sydney Sweeney), mesera que escribe canciones country mientras intenta superar su miedo al público. Ambos funcionan como expresiones de un mundo que repite gestos culturales sin una relación directa con su origen.

La aparición de Pendleton Duvall (Toby Huss), dueño de una “Camisa Fantasma” lakota, introduce una reflexión sobre el lugar de los objetos sagrados dentro de la cultura estadounidense. La prenda, protegida en una vitrina, sintetiza una historia de resistencia indígena y de sincretismo religioso que en el presente aparece como pieza de colección.

El encuentro en casa de Duvall deriva en una cadena de hechos que articulan la violencia contemporánea con los símbolos del pasado: la irrupción de Dillon, el asesinato de los presentes, la huida de Mandy y Cal y el traslado accidental de la camisa dentro del auto.

Cada grupo que aparece en Americana conserva prácticas que ya no coinciden con sus referentes originales. Las mujeres Starr viven bajo normas familiares que remiten a estructuras religiosas tradicionales. Los miembros de la Red Thunder Society usan arcos ergonómicos diseñados para competencias deportivas. Y los símbolos indígenas sobreviven como objetos guardados o recontextualizados.

La violencia se ejerce con herramientas contemporáneas, mientras los personajes intentan sostener narrativas heredadas. La secuencia final, donde convergen mujeres, hombres armados e integrantes de la comunidad lakota, expone un choque entre memoria, disputa territorial y performatividad cultural.

Cal representa el desplazamiento del mito hacia la cultura audiovisual. Su relación con Toro Sentado no proviene de una transmisión histórica sino de una acumulación de imágenes televisivas. Es significativo que sea él, y no los miembros de la Red Thunder Society, quien utilice una flecha “a la vieja usanza”, mientras los indígenas emplean arcos diseñados por el mundo del deporte. La ficción define su conducta con más fuerza que cualquier referencia cultural viva.

La película no se instala como renovación del western, sino como observación del desgaste de su mitología. En este sentido se emparenta con trabajos recientes como Eddington (2025) de Ari Aster, donde personajes y símbolos operan como ecos de un relato agotado.

Americana presenta un paisaje donde el mito del Oeste funciona como marco vacío. El post western aparece como lectura crítica de un país que convive con la memoria de una narrativa fundacional que ya no estructura su presente. Los personajes no habitan el mito, sino su reconstrucción tardía.

7.0
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