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Crítica de "Sin cortes con Ed Sheeran": Barantini reescribe el plano secuencia después de "Adolescencia"
"Sin cortes con Ed Sheeran" sigue al músico por Nueva York en una sola toma de Philip Barantini, que tras "Adolescencia" retoma el plano secuencia como estructura narrativa.
Sin cortes con Ed Sheeran: Una experiencia musical (One Shot with Ed Sheeran: A Music Experience, 2025), dirigida por Philip Barantini, parte de una premisa sencilla: acompañar a Ed Sheeran al salir de la prueba de sonido de un show en Nueva York. Sin entrevistas ni apoyos explicativos, el músico abandona el teatro con su guitarra y la cámara lo sigue mientras avanza por la ciudad.
Barantini retoma el plano secuencia que ya había explorado en Adolescencia (Adolecence, 2025) y lo aplica al registro musical. El tiempo real organiza la narración y convierte el recorrido urbano en escenario. El especial no registra un concierto: lo hace surgir en movimiento. Saludos, teléfonos en alto, fotos improvisadas, una propuesta de casamiento o el cruce con Camila Cabello se incorporan sin transición.
La continuidad exige precisión técnica y reacción inmediata. El tránsito entre colectivos, veredas, pubs o metros, junto al sonido directo, expone un dispositivo sostenido por la marcha. Las interrupciones o desvíos no se corrigen: quedan dentro del relato. La cámara acompaña, no ilustra.
La estética visual responde a ese desplazamiento constante. Cámara en mano, encuadres móviles y cambios de luz provenientes del entorno urbano reemplazan la iluminación tradicional. Nueva York no aparece como postal sino como infraestructura dinámica. Cada espacio tiene el mismo peso narrativo porque la acción nunca se detiene.
Frente a Songwriter (2018) o The Sum of It All (2023), este especial no busca biografía ni testimonio. La experiencia se concentra en el presente y permite que cualquier persona que cruce el camino se vuelva parte del registro.
Sin cortes plantea una apuesta compartida entre Barantini y Sheeran: confiar en lo que ocurre frente a cámara sin intervenir después. El resultado observa cómo se construye una performance mientras sucede, incluso para espectadores que no siguen al artista.