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Crítica de “Atrapados en lo profundo”: Cine catástrofe en todo sentido
El filme dirigido por Claudio Fäh mezcla el cine catástrofe con una película de tiburones, resultando en una producción ridícula desde cualquier perspectiva.
"Perdiste la pierna hasta la rodilla", le dicen a un personaje que acaba de ser atacado por un tiburón, y éste responde: "Mi sueño de correr maratón se terminó". Este tipo de diálogos en momentos supuestamente dramáticos demuestra el delirio cinematográfico que estamos presenciando. Solo queda sonreír e intentar divertirse con la propuesta.
Una serie de personajes están a punto de tomar un avión que debe cruzar el océano. Por un desperfecto, el avión cae al agua y queda anclado en el fondo del mar. La nave forma una cápsula de aire que mantiene con vida a los pasajeros sobrevivientes mientras se las ingenian para salir del habitáculo. Lo que no saben es que están rodeados de hambrientos tiburones.
Atrapados en lo profundo (No Way Up, 2024) suma una serie de situaciones imposibles propias de las películas de tiburones. De las más absurdas, toma el grado de posibilidades que vemos en la trama. Es como si los guionistas, después de ver La sociedad de la nieve (2023), dijeran: "Si el avión cae en la nieve, se comen entre ellos, y si cae en el agua... se los comen los tiburones". No hay manera de tomarse en serio lo que vemos.
Más allá de lo inverosímil de los acontecimientos, la película falla en presentar un nivel de seriedad desorbitante, lo que provoca humor involuntario. A pesar del diálogo citado, son muy pocos los momentos de relax cómico; en general, tenemos escenas mal filmadas y peor actuadas.
Podría ser de esas producciones que por malas pegan la vuelta, y entregan un momento divertido. Pero ni siquiera, todo se diluye como el oxígeno en el interior del avión. Hay algo de tensión en la caída de la aeronave al mar y algún que otro ataque de tiburón bien logrado; el resto es una suma de clichés que hacen insoportable la película.