Netflix
Crítica de “La mujer del camarote 10”: Keira Knightley navega entre el misterio y los clichés del género
Basada en el best seller homónimo de Ruth Ware, "La mujer del camarote 10" es una película con un plot efectivo que va directo al grano con solo 90 minutos de duración.
La mujer del camarote 10 (The Woman In Cabin 10, 2025) sigue a Laura Blacklock (Keira Knightley), una reconocida periodista social que es invitada a un yate de lujo para cubrir la inauguración de una fundación benéfica. Una noche, Laura escucha ruidos de forcejeo y, horrorizada, ve a una mujer caer por la borda. Sin embargo, cuando intenta dar la alarma, nadie le cree y la tachan de paranoica. El responsable del crimen se encuentra a bordo, entre los invitados.
El argumento recuerda a Muerte en el Nilo (Death on the Nile, 2022), la película de Kenneth Branagh basada en la célebre novela de Agatha Christie, donde el detective Poirot debía desentrañar un misterio en una embarcación. Pero aquí, la lógica deductiva del policial clásico cede su lugar a un thriller opresivo. El filme se transforma en una carrera a contrarreloj, donde la protagonista debe salir con vida de ese espacio de encierro.
La película, dirigida por Simon Stone (La excavación, 2021), avanza por aguas conocidas pero lo hace con un buen pulso narrativo y una intriga que atrapa. A diferencia del tono jocoso y burlón que Kenneth Branagh imprime a sus adaptaciones de Agatha Christie, La mujer del camarote 10 opta por un tratamiento más realista de los hechos, lo que le otorga mayor tensión y vértigo a las circunstancias. El crucero de placer se convierte en la jaula del lobo, una situación de encierro tensa en medio de una celebración.
La película reposa en gran parte en la mirada desconfiada de su protagonista. Keira Knightley le pone el cuerpo al film; en su rostro recaen todas las dudas y prejuicios sobre los ricos de su personaje, quien debe indagar con discreción y evitar ponerse en peligro. Laura realiza una observación detallada y minuciosa de cada uno de los invitados a la gala, con sus excentricidades y falsas modestias.
Entre ellos destaca Guy Pearce, el magnate que organiza la velada. Su personaje es un ricachón oscuro bajo un manto de amabilidad, ideal para el relato. Es un tipo de villano que, desde su composición en El brutalista (The Brutalist, 2024), parece encajar perfectamente al actor de Memento (2000). Encabeza ese imaginario de millonarios perversos detrás de su hipócrita fachada social.
La mujer del camarote 10 mezcla así el suspenso con el thriller psicológico, en un relato atractivo con una buena premisa. Sin embargo, cuanto más navega, más atraviesa caminos conocidos y se convierte en un thriller absolutamente convencional.