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Crítica de "La luz que imaginamos": la intimidad femenina según Payal Kapadia

La cineasta Payal Kapadia presenta en "La luz que imaginamos" una mirada íntima sobre la vida de dos mujeres en Mumbai, atravesadas por la presión social, los vínculos familiares y el deseo de emancipación. La película, reconocida en Cannes 2024, combina realismo y simbolismo para narrar un viaje donde lo cotidiano se transforma en espacio de resistencia y solidaridad femenina.

Crítica de "La luz que imaginamos": la intimidad femenina según Payal Kapadia

La luz que imaginamos (All We Imagine as Light), dirigida por Payal Kapadia, sigue a Prabha, una enfermera que trabaja en Mumbai y comparte vivienda con Anu, su compañera de cuarto. La rutina diaria de ambas se ve atravesada por el peso de la vida urbana en la megalópolis india, donde los vínculos personales se ven condicionados por el trabajo, la comunidad y la presión social.

La llegada de un regalo inesperado, un cooker rice que Prabha cree enviado por su esposo desde Alemania, simboliza la distancia emocional que atraviesa su matrimonio. Este gesto revela la imposibilidad de intercambio real entre ambos y funciona como metáfora del exilio y la desconexión afectiva.

En la primera parte, Kapadia retrata con estilo cercano al documental la vida cotidiana en Mumbai, mostrando trabajadores, buscadores de empleo y quienes se pierden en la inercia urbana. La cámara acompaña los recorridos de los personajes sin comentarios externos, destacando la presión social que pesa sobre ellos: el miedo al qué dirán, las expectativas de la comunidad y el deseo constante de emigrar de una ciudad con más de veinte millones de habitantes.

La relación de Prabha con su esposo ausente se contrasta con la de Anu, cuyo romance con un novio musulmán es visto como un escándalo por la gente de su entorno. El film subraya la tensión entre independencia económica femenina y la persistencia de valores familiares conservadores. Ambas mujeres buscan dar realidad a sus deseos, enfrentando los límites impuestos por la tradición.

En la segunda parte, durante las vacaciones fuera de la ciudad, surge un espacio para los deseos ocultos y la solidaridad entre mujeres. Alejarse de la gran ciudad implica también dejar atrás la seguridad financiera, pero abre la posibilidad de experimentar una libertad distinta, vinculada al amor y a los vínculos íntimos.

La puesta en escena enfatiza el poder expresionista de los paisajes: el mar, las cuevas antiguas, los cuerpos que se funden en lo natural. Una secuencia clave ocurre cuando Prabha salva a un hombre atrapado en una red de pesca, reafirmando el rol de las mujeres como figuras de cuidado y salvación.

La luz que imaginamos es una obra que combina realismo y simbolismo para reflexionar sobre el peso de la sociedad india, los vínculos afectivos y la resistencia femenina en contextos adversos. Con Mumbai como protagonista silenciosa y el mar como espacio de liberación, Kapadia ofrece un relato íntimo sobre deseo, solidaridad y emancipación.

9.0
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