Un reencuentro largamente esperado

KALEO encendió Buenos Aires con su indie rock explosivo y adelantos de "Mixed Emotions"

La banda islandesa KALEO volvió a Argentina con un show inolvidable en el C Art Media, donde combinó sus grandes éxitos con nuevas canciones de su próximo disco “Mixed Emotions”, en el marco de su Payback Tour 2025.

KALEO encendió Buenos Aires con su indie rock explosivo y adelantos de "Mixed Emotions"
Ph: @san.sacristan
Ph: @san.sacristan
miércoles 16 de abril de 2025

Cuando las luces del C Art Media se apagaron y el silencio se convirtió en suspiro colectivo, algo más que un recital estaba por comenzar. Era un reencuentro emocional entre KALEO y el público argentino, una cuenta pendiente desde aquella primera visita como parte de un festival. Esta vez, la banda islandesa pisó suelo porteño con un show propio, maduro, íntimo y potente, que combinó la elegancia del blues, la raíz del folk y la crudeza del indie rock alternativo con sello nórdico.

Desde el primer acorde, Jökull Júlíusson—voz, guitarra y alma del grupo—logró algo difícil de alcanzar en estos tiempos de inmediatez: el silencio atento, ese que solo aparece cuando lo que se escucha cala hondo.

Entre fuegos eléctricos y confesiones acústicas

El repertorio fue una travesía emocional. “No Good” encendió la noche con un riff que resonó en el pecho de los presentes, seguida por la profunda "I Can’t Go On Without You", que funcionó como una confesión colectiva cantada al unísono. El C Art Media, repleto, vibró al ritmo de “Hey Gringo”, mientras los primeros acordes de “Way Down We Go” generaron una ovación que pareció no tener fin. Esa canción, convertida en himno tras sonar en series como Grey’s Anatomy, fue una especie de misa laica donde todos supieron exactamente qué decir y cuándo.

Pero el momento más especial llegó con los temas inéditos de su próximo disco, Mixed Emotions, que verá la luz el 9 de mayo. Sonaron frescos, viscerales y cargados de matices. Fue una apuesta valiente: exponer lo nuevo frente a un público que esperaba lo ya consagrado. Y funcionó.

Un sonido que traspasa idiomas

La música de KALEO no necesita traducción. Hay algo profundamente físico y espiritual en su sonido, una especie de nostalgia luminosa que conecta sin esfuerzo. Entre canción y canción, JJ hablaba poco, pero lo justo. Agradecía, sonreía y dejaba que sus canciones hablen por él. Y lo hacían.

La interpretación de “Broken Bones” fue uno de los picos emocionales de la noche. Una suerte de blues cinematográfico donde cada nota parecía arrastrar una historia no contada. Más adelante, con "Automobile", la banda suavizó el tempo, evocando carreteras abiertas y paisajes infinitos. Casi se podía sentir el frío de Islandia en el aire de Buenos Aires.

 KALEO y la conquista del sur global

Con este recital, KALEO no solo reafirmó su lugar en la escena internacional, sino que consolidó su vínculo con el público latinoamericano. Hay algo en su música que se siente familiar aunque venga de tan lejos: quizás por su autenticidad, por su crudeza sin artificios, o por esa melancolía hermosa que compartimos los pueblos que viven en los extremos.

KALEO tocó con el alma expuesta. Sin efectos innecesarios, sin rodeos. Solo música, emoción y un puñado de canciones que, más que canciones, parecieron postales sonoras de un viaje interior.

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