Gaumont
Crítica de “Una vez, un circo”: Un documental que preserva la memoria del legendario Circo de Moscú
Saula Benavente ("El cajón", 2006) logra, a través de un rico acervo de material de archivo y entrevistas internacionales, tejer un documental que envuelve al espectador en historia y nostalgia.
Una vez, un circo (The Moscow Circus, 2025) trasciende la mera documentación del Circo de Moscú para convertirse en un testimonio de la Unión Soviética, la historia del circo como arte escénico y las experiencias de quienes lo hicieron posible.
Si bien su narración es lineal y clásica, su fortaleza reside en la riqueza del material de archivo y los esclarecedores testimonios de ex artistas recogidos en lugares tan diversos como Rusia, Estados Unidos y Australia.
El Circo de Moscú fue un vehículo de difusión de la cultura soviética a nivel mundial, presentando sus diversas artes, acróbatas, célebres payasos como Oleg Popov y sus animales. El documental explora, en sus 81 minutos, sus orígenes y su llegada a Argentina, sorteando los desafíos de la época y revelando anécdotas particulares, desde deserciones buscando asilo en la embajada estadounidense hasta la presencia de agentes encubiertos de la KGB. La llegada de la Perestroika y la imposición de la lógica de mercado marcaron el principio del fin para esta institución.
Es destacable la pluralidad de voces que se presentan en el documental, abordando desde la perspectiva política hasta el debate sobre la inclusión de animales en los espectáculos, confrontando las miradas del pasado con las contemporáneas.
No obstante, el título en español podría generar confusión en el público general, al evocar la imagen de los payasos españoles Gaby, Fofó y Miliki. Su título original en inglés, “The Moscow Circus”, se muestra mucho más preciso y acorde a la naturaleza directa y eficaz de la película.