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Crítica de "Susana Rinaldi, libre": El tango como testimonio político
El documental de Isabel Marcenaro Bouter, reconstruye la trayectoria pública y personal de una figura central en la historia del tango argentino, desde una perspectiva poética, política y testimonial.
El documental Susana Rinaldi, libre (2025), dirigido por Isabel Marcenaro Bouter y coescrito junto a Alex Ollivier, desarrolla una exploración cronológica y temática de la trayectoria de Susana Rinaldi, figura central del tango argentino en las últimas décadas. El punto de partida del film se ubica en la intersección entre literatura, música popular y actuación, tres ejes que estructuran el relato biográfico.
Mediante el uso de material de archivo, testimonios personales y fragmentos de lecturas de tango y poesía recitados por la propia Rinaldi, la película construye una narrativa que prescinde de la linealidad temporal y se organiza en torno a núcleos temáticos: infancia, formación artística, compromiso político, exilio y retorno.
El itinerario vital de Rinaldi se inscribe en un contexto histórico atravesado por la represión, el desplazamiento forzado y las formas de resistencia vinculadas al arte. En este marco, su voz no solo aparece como herramienta expresiva, sino también como espacio de enunciación política. La lectura de tangos no actúa como simple acompañamiento, sino como instancia de intervención. Su interpretación, mediada por una formación teatral sólida, resignifica el repertorio tradicional y lo proyecta como parte de una memoria en tensión.
El film incorpora diversos escenarios de Buenos Aires, como la calle Corrientes, la 9 de Julio, o el Café Tortoni, para situar la dimensión territorial de una identidad disputada. En lugar de construir una imagen idealizada de la ciudad, la cámara registra una urbe en constante transformación, interpelada por la voz de una artista que logró articular su experiencia en diálogo con su tiempo histórico.
Marcenaro y Ollivier optan por una estrategia narrativa que prescinde del homenaje explícito o del tono celebratorio. En su lugar, proponen una interlocución directa que se apoya en el relato en primera persona y en la interacción con la realizadora. Rinaldi asume un rol activo como testigo y sujeto de la acción. La cámara acompaña su presente, mientras el pasado se activa a través del cuerpo, la voz y la memoria.
La hipótesis que estructura el film gira en torno a la noción de libertad como principio organizador de la vida y la obra de Rinaldi. Libertad para seleccionar su repertorio, para construir una imagen pública con posicionamientos políticos, para transitar entre los márgenes de lo popular y lo académico, para cuestionar las convenciones del tango como género.
Uno de los segmentos más significativos del documental se centra en el exilio parisino de Rinaldi. Este período no se presenta como interrupción, sino como una etapa de continuidad. Lejos de implicar un corte, la expatriación funcionó como otro modo de militancia cultural. La reconstrucción de esa etapa permite trazar un vínculo entre la dispersión del campo artístico argentino y la emergencia de una memoria colectiva femenina, articulada a través de diversas generaciones.
Finalmente, el diálogo entre Rinaldi y Marcenaro establece una forma de transmisión. El film se presenta como archivo activo, como instancia de legado y como intento de inscribir una voz singular dentro de una tradición crítica del tango.