Una apuesta por la diversidad cinematográfica

Cine emergente y vanguardias en la escena global de Rotterdam 2025

El Festival Internacional de Cine de Rotterdam sigue consolidándose como una plataforma clave para el cine independiente, destacando estrenos, nuevas voces y cinematografías periféricas. Un repaso por las producciones más impactantes y las tendencias del certamen.

Cine emergente y vanguardias en la escena global de Rotterdam 2025
"Raptures"
"Raptures"
miércoles 12 de febrero de 2025

El Festival Internacional de Cine de Rotterdam (IFFR) tiene una gran cantidad de películas que se presentan en calidad de premier mundial o internacional. Ello sucede sobre todo en sus secciones competitivas, para las cuales los programadores tienen la ardua tarea de conseguir películas para que se estrenen aquí, rivalizando –de hecho- con otros festivales que tienen categoría A (como Mar del Plata y Berlín) y a veces mayor presupuesto (tal el caso del segundo citado, que no del primero).

Claro que el bien ganado prestigio del IFFR ayuda. Y también lo hace el acento que se pone en los directores nóveles, en los descubrimientos, en los nuevos movimientos, disrupciones y vanguardias. Ningún festival de los grandes, como este, da tanto lugar a los cortometrajes, a las instalaciones o a las cinematografías a las que se alude habitualmente como “periféricas” (el lugar que se da al cine africano, por ejemplo, es incomparable con aquel que se le otorga en otros festivales europeos).

Son esas coordenadas las que explican que el inabarcable recorrido que propone la muestra esté poblada de algunos fiascos y muchas películas interesantes y creativas a las que, sin embargo, les sobra (o les falta) algo. Muchas operas primas y muchas propuestas fuera de norma. Eso sin dudas se agradece, pero también redunda en las particularidades antes indicadas. Así, dentro de “lo nuevo” que pude o elegí ver en mis días en Rotterdam no puedo sino destacar ¡Caigan las rosas blancas!, de Albertina Carri (ya comentamos al respecto en este sitio). En la misma sección competitiva (Big Screen competition) se presentó la película polaca The Assistant, de Wilhelm y Anka Sasnal.

Adaptación de la novela de 1908 de Robert Walser, The Assistant (rodada en fílmico) es un acercamiento al “negocio” de un inventor en decadencia y al joven que emplea como ayudante, que lo observa admirado y desesperado, trazando escalofriantes paralelismos con las maquinaciones de la sociedad neoliberal contemporánea. El film explora la dinámica perdurable de la servidumbre, la ambición y la conexión humana. El trabajo de la imagen, la textura del fílmico, coadyuvan a recrear una época (o lo que el cine nos hizo creer que lo era). El trabajo de cámara acumula aciertos y encuadres personales y llamativos con algunas escenas pedestres, que parecieran salidas de una serie televisiva (la reiteración de los niños en bicicleta arrastrando latas atadas a sus ruedas).

La ganadora del premio mayor de la sección (la sueca Raptures), parece haber logrado su galardón más por las resonancias de su temática en nuestro presente, que por particulares méritos o hallazgos que puedan adjudicarse a la película. Raptures es un drama claustrofóbico dirigido por Jon Blahed, en el que la acción tiene lugar en los años 30 del siglo pasado. Se trata de la primera película rodada en la lengua minoritaria meänkieli, y narra la historia de una mujer cristiana atrapada familiar y socialmente por el cada vez más extremo compromiso sectario de su marido. La directora artística del festival, al escribir sobre la película en el catálogo (que IFFR sigue publicando en papel, toda una –hermosa- rareza) señaló que “En un momento en que el extremismo religioso vuelve a aumentar en todo el mundo, el drama de Jon Blahed ofrece una respuesta a los peligros de los sistemas de creencias sectarias”. Inspirada en la novela de Bengt Pohjanen de 1988 Dagning, röd! y en el Movimiento Korpela que existió en el norte de Suecia en la década de 1930, la película de Blahed también se basa en sus propias experiencias como hijo de un predicador de pueblo que creció en una comunidad religiosa muy unida de la región.

En ese sentido, la cercanía de las experiencias vividas, genera que sea mucho más potente e inquietante lo que se logra en Acts of love, de Jeppe Ronde’s, poderoso drama que se mete de lleno con los tabúes más consensuados y profundos, indagando también el rol de la fe y las instituciones religiosas en lo que hace a la enseñanza y establecimiento de límites morales en la sociedad (la película, como lo hizo el director al presentarla, pone en dudo la actualidad del límite moral o jurídico respecto del incesto). Esta película se programó en la sección Harbour (que pretende reflejar la identidad, entre otras cosas portuaria, de la ciudad de Rotterdam), donde también se proyectó el documental argentino Monólogo colectivo, de Jessica Sarah Rinland, ya estrenada en nuestro país.

Quizás también aquella voluntad de efectuar una declaración política incidió en el jurado de la sección competitiva principal (Tiger awards), al dar el premio mayor a la (también hay que decirlo) mucho más interesante y personal película croata Fiume o morte! A través de una reconstrucción dramática con tramos documentales, Igor Bezinović intenta captar el espíritu del poeta, dramaturgo, periodista, aristócrata y oficial del ejército italiano Gabriele D'Annunzio. Claro que también hace lo propio con el naciente fascismo y sus intentos de anexar la ciudad de Fiume (Rijeka) a Italia tras la Primera Guerra Mundial. En 1919, indignado por el resultado de la Conferencia de Paz de París (que proponía entregar la ciudad de Fiume -actual Rijeka, Croacia- a Yugoslavia) D’Annunzio ocupó la ciudad por 16 meses, en lo que constituye uno de los experimentos de gobierno más peculiares de la historia.

El director revisa este singular episodio poco más de un siglo después, empleando la ayuda de los ciudadanos de Rijeka en un intento de recuperar la historia y contar su versión de lo sucedido. Estamos ante un documental híbrido que combina imágenes de archivo, entrevistas y reconstrucciones dramáticas. Comienza comparando el pasado y el presente de Rijeka, para luego salir a la calle para indagar a los habitantes de la ciudad sobre su conocimiento del líder fascista.

Interesante y sin dudas pertinente. Posiblemente la pertinencia sea lo que más haya pesado al tiempo de los galardones. Para quien escribe estas líneas LA película de esta sección fue Primeira pessoa do plural, de Sandro Aguilar. En su tercer largometraje, el director de A zona explora con filo y audacia la vida de la burguesía, el matrimonio y al familia, así como también los privilegios. Visualmente impactante y narrativamente poco convencional, el tono de las actuaciones y el compromiso físico de los actores recrea un universo surreal que sin embargo escapa al sinsentido.  No hace falta seguir de manera lineal una trama que, aunque presente, es solo una excusa para otro tipo de indagaciones. Comprendemos que Mateus e Irene planean celebrar su aniversario de boda en un spa tropical, pero se separan la víspera de su partida y se ven obligados a replantear y cuestionar su relación, así como el cómo se relacionan con su problemático hijo. Frágil y sutil, onírica, la incertidumbre y la sorpresa la habitan dentro y fuera del cuadro. De esas películas que requieren dejar sumergirse en su universo. De hecho, en la primera proyección fueron mayoría los que no llegaron a los créditos del final. ¡Amamos que esto suceda! De esta película y de este director sí se seguirá hablando…

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