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Crítica de "La Vida Secreta de tus Mascotas 2", más animaladas

"La vida secreta de tus mascotas 2" supera a su predecesora al combinar humor irreverente con una crítica sutil pero efectiva a la sociedad.

Crítica de "La Vida Secreta de tus Mascotas 2", más animaladas
viernes 10 de enero de 2025

Cuando La vida secreta de tus mascotas (The Secret Life of Pets, 2016) llegó a los cines, abrió un universo nuevo al permitirnos explorar qué hacían, pensaban o debatían los animales domésticos mientras sus “amos” no estaban en casa. Esa curiosidad también ofrecía la oportunidad de jugar con la comedia desde el vodevil y la incorrección política.

La combinación de Monsters, Inc. con la irreverencia de los estudios Illumination (responsables de los Minions) permitió encontrar un equilibrio perfecto entre lo simple y lo complejo, jugando con el disfraz de película infantil para que las reflexiones más profundas pasaran desapercibidas para el público más joven.

En La vida secreta de tus mascotas 2 (The Secret Life of Pets 2, 2019), dirigida por Chris Renaud (Mi villano favorito, El Lorax: En busca de la trufa perdida), la propuesta da un paso hacia territorios menos obvios. La incorporación del exterior como horizonte narrativo lleva a los protagonistas al campo, al circo, a la ciudad, y organiza una estructura discursiva en la que, a través de los obstáculos y conflictos, se refuerzan temas como la amistad, el trabajo en equipo y la aceptación de la diferencia.

La trama en esta ocasión se desencadena cuando los humanos de Max (el perro protagonista) agrandan la familia. Esto genera una dinámica de adaptación entre los personajes, quienes deberán revisar sus roles dentro de la historia. A partir de allí, el relato se despliega. Además, se incorporan nuevos compañeros de aventura—Snowball, Gidget, Duke y Chloe—quienes aportan tensión, aventura y adrenalina a la propuesta.

Uno de los nuevos personajes es un perro responsable del campo al que Max viaja con su familia. En la versión original, este personaje es interpretado por Harrison Ford, quien aporta una subtrama que recuerda a aquellos relatos en los que el maestro enseña a su discípulo (como en Karate Kid) a "vivir". A través de estas “clases”, ambos personajes experimentan una transformación.

Otro hilo narrativo que impulsa la película es el de Snowball, quien trata de rescatar a un tigre de las garras de un malvado dueño de circo. Este personaje está dispuesto a exponer al felino a situaciones extremas para atraer más público. Finalmente, Gidget, la pequeña poodle ultrafemenina, se ve asesorada por la gata Chloe para adoptar una apariencia felina con el fin de rescatar un objeto muy preciado por Max.

Este tríptico narrativo, junto con la suma de gags y el humor que impregna todo el filme, mantiene viva la curiosidad por explorar la soledad de los animales y la potencialización de situaciones irónicas e incorrectas. Todo esto hace que La vida secreta de tus mascotas 2 sea una secuela superior a la original, combinando risas con moralejas para los más pequeños y una lectura ácida de la sociedad en su subtexto para los adultos más perspicaces.

Por último, vale la pena señalar el cambio en la voz de Max. En la versión original, Louis C.K., tras las acusaciones de abuso, es reemplazado adecuadamente por Patton Oswalt.

7.0
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