Vértigo en las salas argentinas
“Reflejado”: Juan Baldana y Shirley Briceño al frente de una aventura cinematográfica en altura
El director y la actriz dialogaron con EscribiendoCine. “En la terraza sentíamos adrenalina”, planteó el realizador audiovisual.
“Desde lo alto se puede bajar o caer”. Esta es la premisa de Reflejado (2024), la película dirigida por Juan Baldana, basada en la novela Limpiavidrios de José Supera y protagonizada por Nazareno Casero, que este jueves debuta en diversas salas de cine argentinas. Juan Palomino, Nancy Dupláa, Luis Ziembrowsky, Germán de Silva, Pablo Finamore y Shirley Briceño completan el elenco de esta dramática y tensa historia.
El relato audiovisual comienza cuando Alejo (Casero) ha decidido dejar su vida anterior atrás. Consigue un trabajo de limpiavidrios en un importante edificio del centro porteño. Prefiere transitar en las alturas el momento más complicado de su vida, sumergido en un mundo ajeno que lo fuerza a transitar experiencias insospechadas. El vértigo, la soledad, el acoso laboral, el desamparo y el abandono lo irán convirtiendo en un hombre solitario y paranoico que pende de un hilo demasiado frágil.
Juan, ¿en qué circunstancias conociste la obra de Supera y qué te motivó a llevarla a la pantalla grande?
Juan Baldana: Leí sobre el libro en Radar, que era una sección de Página 12 en su versión impresa, en 2015, y me gustó mucho la temática. Vi que había ganado un concurso, me lo compré, me lo comí y lo llamé a José. Hubo un intercambio muy interesante y entendimos que nos unían bastantes cosas. No tuve dudas en comprar los derechos de la novela, nos pusimos de acuerdo con la editorial y arrancó el proceso.
A la hora de hacer la trasposición de la obra literaria a la obra audiovisual, ¿qué criterios tuviste en cuenta?
J.B: La ventaja del libro es que es corto, entonces no había que pensar en unos recortes furiosos de escenas. Me da la sensación de que muchísimo del libro está en la película, no solo en el espíritu, también en lo que pasa con los personajes, las acciones y las situaciones. Creo que no quedó casi nada afuera, justamente la película dura 97 minutos. El mensaje me parecía súper potente. Me gusta mucho la idea de que se una el mundo de la literatura con el del cine.
En tu caso, Shirley, ¿cuál fue tu motivación para emprender este proyecto?
Shirley Briceño: Aquí se encuentran universos muy comunes, eso es lo que me llamó la atención. Se abordan roles que uno ve en la vida diaria, mientras camina por cualquier sitio. Soy muy curiosa, a veces me gusta sentarme en algún lugar y percatarme de lo que está sucediendo a mi alrededor. Sabrina es un personaje que puede ser invisible para muchas personas y que, además, convive con otros personajes que parecen invisibles. Me gustó crear ese universo particular.
Una película literalmente en las alturas, ¿cuáles fueron las singularidades del rodaje?
S.B: Sí, viendo a Naza (Casero) cómo se colgaba y estaba en pendiente. Realmente te daba esa sensación de que algo estaba por pasar, había una tensión constante, y esas alturas jugaban mucho con el interior, con lo que va sintiendo cada personaje. Sabrina está limpiando y percibe a Alejo que está afuera en riesgo, lo ve como una persona que está haciendo su trabajo, no como alguien que está de adorno.
J.B: Filmamos muchísimo en la terraza, de día y de noche. A lo largo de las semanas tuvimos todos los climas, viento, lluvia y calor. En esa terraza sentíamos adrenalina, más viendo a Nazareno en ciertas escenas, que tenía que mirar hacia abajo. A mí me pasaba que miraba mucho hacia abajo para ponerme en la piel del personaje. Por suerte, hice un curso de paracaidismo hace mucho tiempo, entonces estoy amigado con las alturas. Sin embargo, entendés el peligro y el riesgo, siempre con un montón de seguridad. Después, era toda una estrategia ver a este personaje desde drones y otros puntos de la ciudad. El edificio está ubicado en Buenos Aires, en Avenida Corrientes y Riobamba, donde quizás pasamos todos los días.
Partiendo de la premisa de “Reflejado”, ¿qué les genera vértigo en sus profesiones?
J.B: Creo que tiene que ver con la vida misma. Siempre tenemos inseguridades, por más que esté todo controlado, un día te levantas y decís 'Che, ¿esto lo voy a poder hacer bien?'. Una vez que estás actuando, se hace y se resuelve, pero siempre vienen ciertos miedos, de pensar, 'Quizás esta escena no se contará como yo la quiero contar '. Luego, las cosas suceden y siempre se transforman en otra cosa. Nunca algo es lo que parecía, nunca un guion va a terminar siendo parecido a la película que se filmó, ya que los actores y las actrices ponen su cuerpo, su alma, y lo mismo pasa con el trabajo. Lo más atemorizante, en realidad, es el estreno, por un tema de que vos querés que la cosa funcione desde todo punto de vista, económico y artístico. Lo demás, por más que no lo parezca, no deja de ser un juego, peligroso en algunos casos, es una especie de timba sin red. En esta profesión nos divertimos mucho, es muy lúdica, somos privilegiados.
S.B: El vértigo para el actor siempre está. Es una carrera un poco inestable a veces. Y ese día a día es lo que nos mantiene activos, en decir 'bueno, va a venir, va a aparecer', y tenés que estar buscándolo.