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Crítica de “Apocalipsis Z: El principio del fin”: Un viaje de supervivencia por el caos
“Apocalipsis Z: El principio del fin” es la esperada adaptación cinematográfica del exitoso libro de Manel Loureiro, que se publicó en 2007, mucho antes de la pandemia del COVID-19 y del auge del género zombi.
Apocalipsis Z: El principio del fin (2024) se centra en Manel (Francisco Ortiz), quien, tras la trágica muerte de su esposa, se encuentra aislado en su casa con su gato Lúculo. Mientras tanto, la familia de su hermana (Marta Pobeda) lo espera en Canarias. Las noticias sobre el avance de una enfermedad similar a la rabia, que convierte a los humanos en zombis violentos, se multiplican en los medios, y Manel queda atrapado en el epicentro de la epidemia en España.
Dirigida por Carles Torrens (conocido por la serie Sky Rojo y Animal de compañía) y con un guion adaptado por Ángel Agudo, la película se toma su tiempo para desarrollar personajes y conflictos, algo poco común en el cine contemporáneo. Esta decisión proporciona al relato las herramientas necesarias para presentar el caos generalizado, manteniendo al espectador conectado con los personajes y su instinto de supervivencia.
Aunque la película sigue algunas convenciones del género zombi, no escatima en diseñar impresionantes escenarios devastados, como aeropuertos, autopistas y barrios. Además, pone énfasis en la paranoia social más que en el ataque de los zombis, lo que aporta un toque de humanismo a la historia. Las secuencias de persecución y lucha contra los zombis hambrientos también están bien logradas, destacando momentos aterradores, como la escena del bebé en el yate.
El contexto español, con su cercanía a Portugal, se refleja en los escenarios y la vegetación, así como en las costumbres locales, lo que distingue esta producción de otras del mismo género. El viaje del protagonista a través de una España apocalíptica resalta estas diferencias.
El conocimiento previo del espectador sobre la situación de confinamiento contribuye a que los personajes sean más comprensibles, permitiendo al público empatizar con sus dolencias. En otras historias de supervivencia, temas como la falta de comida o la incomunicación podrían parecer menos significativos; sin embargo, esta experiencia social previa añade una capa de incertidumbre y cotidianidad, haciendo más realistas las consecuencias del conflicto.
Apocalipsis Z: El principio del fin es una digna producción de género que, aunque no se distancia significativamente de otras del mismo tipo, se posiciona como un producto de primer nivel, decidido a iniciar una serie de películas.