El despertar sexual y el autodescubrimiento

"Cuando quieras podés destruirme": La novela de Julieta Sverdlick que redefine la adolescencia y la identidad sexual

Una novela que desafía los estereotipos de género y narra con honestidad el proceso de autoaceptación y el despertar sexual en una sociedad que impone moldes rígidos de identidad.

"Cuando quieras podés destruirme": La novela de Julieta Sverdlick que redefine la adolescencia y la identidad sexual
domingo 29 de septiembre de 2024

La literatura juvenil LGBTIQ+ sigue ganando terreno en un escenario literario que, por mucho tiempo, se ha visto dominado por representaciones tradicionales del amor y la identidad. En este contexto, Cuando quieras podés destruirme, de la escritora Julieta Sverdlick (Metrópolis), se destaca como una obra profundamente personal que ofrece una mirada sincera y emotiva sobre las luchas internas y externas que enfrentan los adolescentes en su búsqueda de identidad. Ambientada en los primeros años del siglo XXI, la novela cuenta la historia de una joven de 18 años que, enfrentada a un inesperado enamoramiento hacia otra chica, comienza un proceso de autodescubrimiento que la lleva a cuestionar no solo su sexualidad, sino también las expectativas sociales y familiares que la rodean.

Una narrativa íntima: el poder de la primera persona

En su estructura, la novela se caracteriza por estar narrada en primera persona, lo que genera una cercanía y complicidad inmediata con el lector. Sverdlick explicó que esta elección fue intencional, ya que le permitía retratar de manera honesta la subjetividad de su protagonista. "Mi intención nunca fue contar una historia objetiva", aclara la autora, "sino transmitir la vivencia subjetiva de una joven que atraviesa un momento de cambio tan interno y abarcativo como el que se plantea en la novela". Esta perspectiva personal permite que el lector viva de primera mano la confusión, el miedo y la angustia de la protagonista, que se ve enfrentada no solo a su deseo hacia otra mujer, sino a la ruptura de las expectativas rígidas que, hasta entonces, definían su vida.

A medida que el personaje central transita por este descubrimiento, la voz narrativa se convierte en un espejo de la vulnerabilidad y la fuerza que emergen del proceso de autoaceptación. Este recurso narrativo no solo construye empatía con el lector, sino que le permite comprender de manera más profunda las contradicciones internas que vive la protagonista: su miedo al rechazo, la culpa por no cumplir con las expectativas sociales, y la sensación de aislamiento que surge al mantener en secreto su identidad.

Cuerpo e identidad: dos batallas que se cruzan

Un tema que resuena con fuerza a lo largo del relato es la relación entre la aceptación de la identidad sexual y la relación con el propio cuerpo. A lo largo de la historia, la protagonista se enfrenta a los estándares hegemónicos de belleza y las presiones sociales sobre la imagen corporal, lo cual añade otra capa de conflicto a su proceso de autodefinición. Según Sverdlick, esta conexión entre cuerpo e identidad sexual no es casual, sino que refleja las luchas que muchas personas, especialmente las mujeres, enfrentan al intentar encajar en los cánones de belleza impuestos.

"El empoderamiento sobre mi identidad sexual es algo que vengo trabajando hace muchísimo", confiesa la autora, "pero la aceptación de mi cuerpo sigue siendo una lucha más difícil". La novela refleja esta realidad, mostrando cómo las inseguridades sobre el cuerpo pueden coexistir con la búsqueda de la propia identidad sexual, y cómo ambas luchas se entrelazan y complican mutuamente. La protagonista no solo enfrenta las dificultades de aceptar su sexualidad, sino que también debe lidiar con la presión social de cumplir con ciertos estándares de belleza, una temática que, según Sverdlick, sigue siendo relevante hoy en día debido a la constante vigilancia y juicio hacia los cuerpos ajenos.

"El ‘talle único’ sigue siendo un concepto vigente", señala Sverdlick en diálogo con EscribiendoCine, quien también critica la falta de implementación de la ley de talles y la representación limitada de cuerpos diversos en los medios de comunicación. Estos aspectos son fundamentales en la construcción de la narrativa, ya que la protagonista no solo lucha por aceptarse a sí misma en términos de su identidad sexual, sino también por hacer las paces con su cuerpo, en un entorno que constantemente le recuerda que no encaja en los moldes hegemónicos.

Amor y toxicidad: relaciones marcadas por el encierro y la culpa

Uno de los ejes más complejos de Cuando quieras podés destruirme es la representación de una relación amorosa que, lejos de ser idílica, adquiere matices tóxicos y destructivos. Para Sverdlick, esta dinámica emocional no surge de la maldad de los personajes, sino de las dificultades propias de la autoaceptación y de la presión social. "El aislamiento que genera mantener un vínculo en secreto propicia las circunstancias perfectas para que lo tóxico aparezca", explica. El contexto opresivo en el que se desarrolla la relación amorosa de la protagonista es clave para entender la aparición de conductas destructivas, ya que la necesidad de ocultar su amor intensifica el conflicto interno de ambas chicas.

A lo largo de la novela, Sverdlick retrata a dos adolescentes que están atrapadas en sus propios miedos y en la presión de no cumplir con las expectativas que se tienen de ellas. Este aislamiento emocional genera un caldo de cultivo para la toxicidad en la relación, donde ambas terminan canalizando el odio que sienten hacia sí mismas en el vínculo que las une. "No hay malos ni buenos en esta historia", aclara la autora. "Hay dos personas que sufren, que no saben cómo manejar el dolor que les produce no cumplir con lo que se espera de ellas". Esta representación compleja y matizada de las relaciones amorosas juveniles es uno de los puntos fuertes de la novela, que se aleja de los estereotipos tradicionales del romance adolescente para ofrecer una visión más realista y dolorosa de lo que significa amar y ser amado en tiempos de confusión.

El crecimiento de la literatura juvenil LGBTIQ+

En los últimos años, la literatura juvenil LGBTIQ+ ha comenzado a ganar más visibilidad, aunque todavía es un campo en expansión. Sverdlick considera que este crecimiento es fundamental para ofrecer representaciones diversas que puedan resonar con jóvenes lectores que, como la protagonista de Cuando quieras podés destruirme, están en pleno proceso de descubrir quiénes son. "Me gustaría que los lectores jóvenes se lleven la sensación de que no están solos", expresa, quien destaca la importancia de la representación en la literatura como un medio para acompañar y apoyar a quienes están atravesando situaciones similares.

Para Sverdlick, la evolución de este tipo de literatura es vital no solo para dar visibilidad a las identidades diversas, sino también para ofrecer a los jóvenes herramientas con las que puedan enfrentar las dificultades que surgen en el proceso de autoaceptación. La novela, en este sentido, funciona como un refugio, un espacio donde los lectores pueden verse reflejados en las luchas de los personajes y sentir que hay una comunidad que los comprende.

Cuando quieras podés destruirme desafía los estereotipos sobre la adolescencia y la identidad sexual a través de una narrativa que combina vulnerabilidad y autenticidad. La novela explora las complejidades emocionales de quienes se atreven a cuestionar los moldes impuestos por una sociedad que aún limita la libertad de ser y amar, ofreciendo una mirada íntima y honesta sobre el autodescubrimiento y las relaciones amorosas. Sverdlick, quien también adaptó Caramelos para el viaje (Border), un musical basado en un texto original de Graciela Sverdlick, no solo invita a la reflexión, sino que, con notable sensibilidad, cuestiona las estructuras que reprimen las emociones auténticas. Así, convierte su obra en una pieza literaria fundamental para los tiempos actuales, abriendo un espacio de crítica y diálogo sobre la libertad de ser y sentir.

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