Salas
Crítica de “Tuve el corazón”: Una historia de tango y rock con el debut de Karina “La Princesita”
Oliver Kolker y Hernán Findling dirigen con un tono nostálgico a un gran elenco donde destacan "El Chino" Laborde, Claudio Rissi, Victoria Onetto, Anita Martínez, Mario Alarcón y Karina “La Princesita”.
Tuve el corazón (2024) cuenta la historia de Moti Cohen (Oliver Kolker), un productor de rock que, justo cuando está a punto de dar el gran salto, pierde un contrato crucial. Este fracaso marca su vida profesional y familiar. Sin embargo, al visitar a su tío, descubre a un mecánico tartamudo (El Chino Laborde) que guarda un secreto musical que encaja sorprendentemente bien en su búsqueda. A partir de ahí, Moti reflexiona sobre su vocación y su entorno íntimo.
A veces, abordar demasiados puntos en una historia puede resultar agotador, especialmente si el argumento principal no logra conectar profundamente con el espectador. La abundancia de personajes y subtramas puede ser abrumadora, y termina por sobrecargar la narrativa. Los momentos de alivio son los números musicales, que ofrecen una pausa necesaria y permiten una reflexión que la trama principal no siempre ofrece.
Sostenida principalmente por las buenas actuaciones, Tuve el corazón se llena de lugares comunes sin aportar una perspectiva novedosa que los justifique. Conflictos entre padre e hijo, la continuidad de negocios familiares y la búsqueda de un sueño postergado son algunas de las situaciones planteadas, pero no siempre con la profundidad suficiente.
Se destaca la búsqueda de una identidad musical y cómo renovarla para las nuevas generaciones. No obstante, los momentos más tangueros no logran transmitir una conexión natural con el público, dando la impresión de estar filmados en lugares más orientados al turismo que a verdaderos aficionados locales. Los momentos íntimos de bandoneón y voz, sin espectadores, capturan la esencia tanguera que la película parece buscar constantemente.
A pesar de estas limitaciones, la película ofrece un momento agradable, permitiendo al espectador dejarse llevar por un tono nostálgico que busca enfrentarse a los tiempos actuales con ternura y superación. Cameos y actuaciones destacadas añaden un toque personal e identitario que siempre es grato encontrar en el cine nacional.