El cineasta y escritor chileno presenta su nueva novela

Alberto Fuguet: La juventud y la resistencia cultural en los 80 con "Ciertos chicos"

El escritor y cineasta chileno regresa a la novela con 'Ciertos chicos' (Tusquets), una obra inspirada en sus vivencias en el Santiago de los años 80, donde la cultura pop y la resistencia personal superaban las sombras del régimen de Pinochet.

Alberto Fuguet: La juventud y la resistencia cultural en los 80 con "Ciertos chicos"
Alberto Fuguet
Alberto Fuguet
jueves 04 de julio de 2024

En su regreso literario , el escritor y cineasta chileno Alberto Fuguet rompe el silencio de ocho años con su nueva novela, Ciertos chicos. Ambientada en el efervescente Santiago de mediados de los 80, la obra no solo captura la juventud vibrante de la época, sino que también desafía los estereotipos alrededor de la dictadura de Augusto Pinochet.

En una entrevista exclusiva con EscribiendoCine, Fuguet revela cómo su historia, inspirada en vivencias personales, retrata una sociedad donde la cultura pop y la resistencia cultural eclipsan incluso las sombras del régimen militar. Con Ciertos chicos, Fuguet redefine la nostalgia sin idealizarla, ofreciendo una mirada fresca y provocativa que promete ser tanto un retrato generacional como un acto de rebelión literaria.

Volvés la literatura después de ocho años de "Sudor". ¿Por qué te tomaste tanto tiempo?
No lo sé. Tanto tiempo, ¿no? Creo que recién ahora me estoy dando cuenta. Fue una suma de factores. Necesitaba esconderme. Hice mucha película, mucho libro, y creo que al final me pasó la cuenta. Sentía que estaba explorando, divirtiéndome, creando y averiguando cosas que a lo mejor no gustaron tanto. La gente estaba bien, pero con las películas, como Cola de mono (2018), el documental Todo a la vez (La mirada de Paco y Manolo) (2021), siempre estaba la pregunta de qué le ha pasado a este tipo. ¿Lo perdimos? Estaba en un proceso de experimentación.

¿Te sientes satisfecho con esa experimentación?
Sí, creo que toda esa experimentación, incluyendo VHS, que es un libro de cine, condujo de una manera distinta y con mucha más ternura a Ciertos chicos. Todos esos libros y proyectos me ayudaron a llegar a este punto.

Hablando de tus trabajos audiovisuales como "Cola de mono" y el corto documental "Un nuevo estilo de baile" (2021), ¿qué conexión tienen con "Ciertos chicos"?
Cola de mono y el documental fueron parte de mi exploración. Un nuevo estilo de baile es un documental con imágenes de Santiago en 1986, que dialoga con el libro en un punto. Durante la pandemia, hacer este documental me ayudó a clarificar ese mundo que conocía muy bien. Ese documental fue sobre la idea de la oposición a la oposición, mostrando que no todo el mundo escuchaba a Mercedes Sosa ni a Silvio Rodríguez durante la noche, había otras formas de plantear el futuro.

¿Hay influencias cinematográficas en "Ciertos chicos"?
Sí, sin duda. Por ejemplo, el libro dialoga con películas que fueron importantes para mí, como Stand by Me (Cuenta conmigo, 1986) co River Phoenix, que es una obra maestra sobre la juventud y la sensibilidad. También me inspiré en la idea de la comedia romántica, donde chico conoce a chica, pero en este caso, chico conoce a chico. Que fuera más cercano a la comedia romántica que a una historia trágica. El título Ciertos chicos también busca esa ambigüedad, no usar la palabra diversidad o gay, sino algo más inclusivo y positivo.

¿Crees que la literatura latinoamericana necesita más comedias románticas?
Sí, creo que hay pocas comedias románticas en la literatura latinoamericana y menos en la literatura seria. Hay muchos best sellers románticos, pero quería algo más profundo. Me inspiré en mis alumnas y en el género 'Young Adult', que tiene muchas adaptaciones al cine. Quería mezclar esa inspiración con algo más poético y significativo.

Leí que tardaste tres años y medio en escribir "Ciertos chicos". ¿Es así? ¿Te llevó todo ese tiempo?
Sí, aunque también fue escrito durante la pandemia, lo que ayudó mucho. Muchos de los impulsos vinieron por la pandemia. Siento que fue un proceso largo, pero al mismo tiempo había muchas ideas y recuerdos almacenados. Había libretas y en mi computadora tenía un libro llamado "Belgrado 11", que era el nombre de donde quedaba la escuela de periodismo. Sabía que había algo ahí, pero me tomó tiempo plasmarlo.

¿Cómo trabajaste tu memoria para el libro? La memoria de uno es fragmentada, no siempre lo que uno recuerda es lo que en realidad pasó.
La memoria es fragmentada y también ficción. El libro es extremadamente personal, pero tiene mucha ficción. Eso me ayudó a hacerlo personal. Empezó a fluir y no paró. Un nuevo estilo de baile me mostró que a ese mundo lo conocía muy bien. Era una mezcla de recuerdos, historia del país y ficción que ayudó a darle forma.

"Ciertos chicos" es una novela con un fuerte componente político. ¿Cómo influyó el contexto histórico en tu escritura?
La dictadura de Pinochet es un trasfondo importante, pero no quería que fuera el centro de la atención. Pinochet es un extra en la historia, no el protagonista. La novela está más centrada en la represión cotidiana, la represión sexual y cultural, y cómo afectaba a la juventud de esa época. Es un libro sobre la resistencia desde lo íntimo.

Me interesa saber cómo ves el cambio en la percepción de lo 'distinto' desde los 80 hasta hoy.
Ha cambiado mucho. En los 80 había mucha represión, no solo política, sino también cultural y personal. La sociedad reprimía la homosexualidad, ciertos gustos musicales y cinematográficos. Hoy hay más apertura y aceptación. Ciertos chicos refleja ese cambio, mostrando a personas que son diferentes, pero en un sentido positivo, no negativo.

La música juega un papel importante en el libro, incluso tiene su playlist en Spotify. ¿Escribiste con una banda sonora en mente?
La música apareció con el libro. Sabía que ciertas canciones debían estar, pero fue un proceso orgánico. Por ejemplo, una canción recomendada por un amigo, de los Lotus Eaters, se ajustaba perfectamente. Hay canciones que marcan momentos importantes y ayudan a construir la atmósfera. Es como en el cine, donde la banda sonora puede transformar una escena. Quería que los lectores sintieran esa conexión musical y emocional con la época.

¿Consideras que "Ciertos chicos" es una novela generacional o tiene elementos que podrían resonar más allá de una época específica?
Aunque Ciertos chicos ciertamente captura la esencia de los años ochenta y la contracultura de ese tiempo, creo que también aborda temas universales sobre el crecimiento personal, las relaciones humanas y la lucha por encontrar un lugar en el mundo. Esto permite que la novela trascienda su marco temporal y hable de experiencias que pueden resonar en cualquier época.

¿Por qué crees que los lectores contemporáneos pueden sentirse tan conectados con una época que ocurrió hace más de cuarenta años, como la que retratas en "Ciertos chicos"?
La esencia humana y las experiencias emocionales trascienden el tiempo. Aunque Ciertos chicos está situada en los años ochenta, los temas de búsqueda de identidad, amor y rebeldía juvenil son universales. Me gusta pensarla con una novela sin época.

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