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Crítica de "Los Bridgerton. Temporada 3, segunda parte": El desenlace menos esperado
Los últimos cuatro episodios que completan la temporada de esta serie creada por Shondaland Media, adaptación de los libros de Julia Quinn sobre la familia Bridgerton, se centra en los personajes de Colin Bridgerton (Luke Newton) y Penelope Featherington (Nicola Coughlan).
En el desenlace de la historia de amor pasan muchas cosas al mismo tiempo, quizás más que en las temporadas anteriores, donde las historias secundarias, eran sobre todo un telón de fondo. Aquí, claramente, por momentos van tomando protagonismo como la historia entre Kilmartin (Victor Alli) y Francesca (Hannah Dodd). Luego de la propuesta de matrimonio de Colin a Penelope, el drama se traslada al descubrimiento de la identidad secreta de Lady Wisthledown. Jugarán un rol central Cressida Cowper (Jessica Madsen), así como Eloise Bridgerton (Claudia Jessie) y la propia Reina Charlotte (Gouda Rosheuvel).
El personaje de Penelope va descubriendo que tiene una voz, no sólo literaria, sino en su vida cotidiana. Esto es algo que en la serie es una suerte de marca de estilo: todas las protagonistas van de manera creciente abrazando algunas de las causas del feminismo. Al menos, tomando conciencia que hay una clara asimetría en los roles de género impuestos. Aunque algunas personas pudieran interpretarlo como un pinkwashing, la realidad es que la productora de la serie, Shonda Rhimes fue cofundadora del movimiento Time´s Up en contra del acoso sexual en Hollywood, en respuesta al efecto Weinstein y al #meetoo. Además muchos miembros del elenco pertenecen declaradamente a la comunidad LGBTIQ+, e incluso en el final de esta temporada hay un cambio muy significativo respecto a los libros de Julia Quinn, en el que el primo de Kilmartin - Michael Sterling - es en la serie una mujer llamada Michaela Sterling (Masali Baduza)…habrá que ver como se desenvuelve el romance con Francesca en próximas temporadas…
El otro gran tópico que atraviesa la producción de Shonda Rhimes es la cuestión racial y de clase, y en esta temporada sobre todo viene de la mano del matrimonio Mondrich, que ascienden en la escala social al heredar su hijo un título nobiliario. Este re-clasamiento, genera muchas dificultades en Will, el pater familiae, dado que proviene de la clase trabajadora -como boxeador- y luego como burgués -en tanto dueño de un bar-.
Es evidente que la serie no escapa al género del romance erótico, pero sería necio negar que incluso aunque mantiene todos los condimentos de su género, también busca un cambio en algunos tópicos como la supremacía blanca, masculina, heterosexual, y -esta vuelta- de los cuerpos hegemónicos.