Entrevista con el protagonista de "Jimmy"
KJ Apa: “En lugar de intentar convertirme en Jimmy Stewart, pude extraer matices de sus actuaciones”
En diálogo con EscribiendoCine, el actor de "Riverdale" cuenta cómo trabajó el cuerpo y la voz para interpretar a James Stewart en Jimmy. La preparación del personaje abre una conversación sobre el sistema de estudios de Hollywood, la experiencia de Stewart en la Segunda Guerra Mundial y el aprendizaje de sostener un papel durante siete temporadas.
Keneti James Apa, conocido profesionalmente como KJ Apa, es un actor neozelandés que alcanzó reconocimiento internacional por su interpretación de Archie Andrews en la serie Riverdale, la cual protagonizó durante siete temporadas. Tras la conclusión de dicho proyecto, el intérprete ha volcado su carrera hacia producciones cinematográficas independientes. Cabe destacar que Jimmy (2026) tiene su estreno programado en los cines de Estados Unidos para la primera semana de noviembre, mientras que el público local aguarda con expectativa las confirmaciones correspondientes para su posterior desembarco en las plataformas de streaming.
En una entrevista exclusiva para EscribiendoCine, el actor expone los rasgos específicos de la industria del cine durante los años 40 y 50, analizando las dinámicas de exclusividad de los estudios y el impacto técnico del sonido en las actuaciones de la época. Asimismo, detalla el proceso de preparación física y vocal requerido para componer el personaje de James Stewart, comparte detalles sobre la faceta militar del mítico actor en la Segunda Guerra Mundial y reflexiona sobre el aprendizaje profesional que le significó su paso por la televisión.
Más allá de haber interpretado a James Stewart, ¿qué le pareció único de la era de Hollywood tal como aparece en la película?
¿Qué encontré de único en la era de Hollywood? Algo que también me llamó la atención de esa época fue lo pequeño que era todo en ese momento. Hoy en día hay muchísimos actores, se producen demasiadas cosas, hay infinidad de plataformas y estudios. Creo que lo reducido que era el medio y la poca cantidad de actores reales que había —actores buenos que la gente conocía y que eran capaces de entregar grandes actuaciones— era algo bastante... bueno, en comparación con la actualidad, eran casos muy contados. Por lo tanto, había un grupo muy reducido de verdaderas estrellas que tenían el poder de dar luz verde a las películas y cosas por el estilo.
Además, la forma en que se hacían las películas en ese entonces era muy interesante, sobre todo porque los actores firmaban contratos de exclusividad con los estudios para poder filmar. Creo que Jimmy fue uno de los primeros en independizarse y empezar a hacer sus propios proyectos. Por supuesto, hoy en día la gente tiene agentes y Hollywood se maneja de una manera muy diferente.
También fue interesante observar cómo se hacía cine en aquel tiempo con esas cámaras enormes y ruidosas. Si mirás algunas de las actuaciones de la época, vas a ver que veníamos saliendo de la era del cine mudo, donde no se podía registrar el sonido. Cuando se integra la captura de audio, la forma de actuar cambia. Por eso, con frecuencia mirás películas de ese período y la gente es muy entusiasta al actuar y físicamente muy expresiva; venían del cine mudo, donde tenías que exagerar los movimientos para compensar el hecho de que el público no podía oír nada, así que debías comunicarlo todo a través del lenguaje corporal. Me parece genial analizar eso; observar el viaje que hemos recorrido y cómo ha evolucionado la forma de contar historias en la pantalla es algo increíble.
El film nos muestra a un Jimmy talentoso, pero a la vez lleno de dudas y temores que logra superar. ¿Qué significa para vos contar su historia hoy, en nuestro tiempo?
Es increíblemente poderoso para mí poder interpretar a Jimmy. Creo que este proyecto le da a la gente la oportunidad de asomarse a una ventana de un momento muy específico en el tiempo: los años 40 y 50 de la producción cinematográfica, y lo que era la industria en esa época. También profundiza en su servicio en la Segunda Guerra Mundial como piloto de bombardeo B-24. No creo que mucha gente sepa que Jimmy Stewart fue a la guerra y combatió en más de 20 misiones como piloto.
Para mí, lo más sorprendente fue que pudiera regresar de eso y luego filmar una de las películas más influyentes de todos los tiempos: ¡Qué bello es vivir! (It's a Wonderful Life). Esa obra actúa, en cierta forma, como un canal para expresar lo que él había vivido en la guerra. Además, revela mucho sobre la relación que mantenía en ese momento con Frank Capra, quien también lo trajo de vuelta a la industria con ese filme. Nuestra producción funciona como la historia perfecta para cualquiera que no conozca la vida personal de Jimmy Stewart. Fuimos capaces de rescatar muchísimos detalles, especialmente de la guerra y de su relación con Capra, para educar al público sobre quién era realmente este hombre.
Has conseguido traer a Jimmy a la pantalla, felicitaciones por eso. Pero, ¿cómo lograste que el personaje se sienta real en lugar de ser una simple imitación?
Con un montón de elementos diferentes. Creo que siempre están el aspecto físico y la voz. Muchos de esos factores no estaban a mi favor de entrada: no me parezco mucho a Jimmy Stewart y tampoco sonrío como él. Sin embargo, sabía que Jimmy era muy alto, así que pensé que si perdía peso podría verme un poco más estilizado y alargado en la pantalla.
Por otro lado, trabajé todos los días con una entrenadora vocal increíble, Eliza Simpson. Estudié muchas de sus películas y escuché su voz las 24 horas del día. Creo que también ayudó mucho enfocar el proyecto no como una biografía cinematográfica tradicional, sino como la película que Jimmy y Frank nunca pudieron filmar. Mi esperanza siempre fue que la gente viera este trabajo como si estuviera viendo una vieja película de Jimmy Stewart, una de sus actuaciones clásicas.
Eso me facilitó relajarme y divertirme con la interpretación, porque tenía muchísimas actuaciones hermosas en las cuales apoyarme. Pude tomar elementos de ellas para aplicarlos en momentos de nuestra película que reflejan situaciones similares a las que él vivió en sus más de 80 películas. Así que, en lugar de intentar convertirme en Jimmy Stewart de forma literal, el hecho de extraer matices de sus diferentes actuaciones e intentar habitarlas todas al mismo tiempo en distintos momentos fue lo que me ayudó a llegar a ese punto y ofrecer algo que el público pueda reconocer.
Vi Riverdale y, afortunadamente, creo que se convirtió en una verdadera fábrica de talento. ¿Fue difícil para ti dejar atrás a Archie y avanzar hacia proyectos tan maravillosos como este de Jimmy?
Interpretar a Archie en Riverdale es una de las mejores cosas que me han pasado en la vida. Es algo que llevaré conmigo para siempre y estoy increíblemente agradecido por esa etapa; aprendí muchísimo de esa serie. Aprendí lo que significa el compromiso: cuando te entregás a una historia y a un personaje por tanto tiempo, vivís una experiencia que muy poca gente en esta profesión logra experimentar. Hicimos 7 temporadas. Fue un espacio de aprendizaje increíble para entender cómo encabezar un proyecto cinematográfico y comprometerse con un personaje de esa magnitud, algo que consume por completo tu vida.
Cada trabajo que hago es igual de importante que el anterior, pero cuando te toca interpretar a personas reales, la preparación es completamente distinta. Hay que tener un respeto enorme al abordar a alguien como Jimmy Stewart. La gente adora a este hombre y todas sus actuaciones han resonado profundamente en el público. Es un gran honor. Sé que las expectativas son altísimas, pero al final del día hay un límite para las cosas que puedo controlar .
Lo que sí puedo controlar es mi preparación. Sé que he podido hacer grandes progresos desde la primera semana; siempre miraba hacia atrás, a la semana anterior, para evaluar cuánto había avanzado. Ver ese progreso fue fundamental porque me dio la seguridad de que, al llegar al set de rodaje, iba a ser capaz de lograrlo. Puede parecer imposible al principio, pero se puede lograr.