De la realidad a la ficción

Lucía Puenzo retrata la vida de “Pepita, la pistolera” en la pantalla grande

“El riesgo que tiene el proyecto es lo más poderoso. Meterse con un material un poco inflamable, que te puede explotar en las manos si no lo hacés bien”, señaló la directora en una entrevista exclusiva con EscribiendoCine.

Lucía Puenzo retrata la vida de “Pepita, la pistolera” en la pantalla grande
Lucía Puenzo
Lucía Puenzo
domingo 06 de septiembre de 2026

Inspirada en hechos reales, Pepita, La Pistolera (2026) recupera la historia de Margarita Di Tullio, una figura que se convirtió en leyenda durante los años ochenta. Una película que reconstruye el nacimiento de una leyenda en un escenario marcado por la violencia, la corrupción policial y las redes de explotación que dominaban la noche de la ciudad marplatense. En el marco del estreno en la pantalla grande, la directora del film, Lucía Puenzo, dialogó con EscribiendoCine.

Cada proyecto implica un redescubrimiento artístico, en cierto punto, sobre todo en esta profesión que es tan dinámica y cambiante. ¿Qué redescubriste de tu “yo directora” a través de “Pepita, la pistolera” ?

Me gustan mucho los híbridos de género, creo que “Pepita…” es un ejemplo, por esa mezcla extraña entre thriller social, policial oscuro, la vitalidad de sus protagonistas, era arriesgado. De alguna manera, creo que a ninguna de las dos (con Luisana Lopilato) nos interesaba un biopic clásico que tomara toda la vida de “Pepita la pistolera”, que además fue muchas “Pepitas”, en cada década fue otra.

Desde la adaptación -yo también escribí el guion- era un desafío, cómo inventar nuestra propia versión de Margarita Di Tullio, qué queríamos contar y por qué nos interpela hoy como mujeres. El mayor desafío era si esa intuición la íbamos a lograr llevar a la pantalla. Y que no solo tenía que ocurrir durante la escritura, sino permanecer en todas las instancias: en el rodaje, en la edición. Encontrar una película personal desde ese lugar. ¡Y fue un buen viaje! La película nos fue sorprendiendo. Hay momentos en los que el material cobra vida y algo empieza a ocurrir.

Ya sea en el proceso de preparación, como con la película ya terminada, ¿qué fue lo que más te impactó de su historia de vida?

A mí me gustan los procesos que hacemos, descubrir cuál es el ADN real de este personaje y de esta película. Fue muy clave ver la foto del entierro de Margarita Di Tullio, los cientos de trabajadores sexuales que estaban ahí con ella, celebrándola. Desde ahí fue un poco una pista de por qué hilito teníamos que tirar. Ella era muy respetada y muy querida, muy temida sin dudas, su amoralidad de alguna manera, pero también la extrañaban y respetaban mucho. Esa fue la pista por dónde entrarle a este proyecto, entendiendo que era material inflamable, también fue una asesina, años después. Estaba el riesgo de romantizar, y demás, ese fue el hilito finito por el que caminamos. Creo que a Luisana también le interesaba como intérprete, como actriz, y a mí como directora, como guionista. Entendíamos los riesgos que tenía, pero, al mismo tiempo, ese riesgo del proyecto es lo más poderoso, meterse con material un poco inflamable que te puede explotar en las manos si no lo hacés bien.

“Pepita” impone sus reglas en un mundo violento, de hombres, y demás. Como directora, ¿qué regla personal considerás que tenés en tu camino artístico?

¡Pasarla bien mientras hacemos las cosas! A mí me gustan los sets que funcionan más por estímulo que por miedo, no me gustan los sets militares. Creo que el proceso es casi lo más importante, aunque parezca que no, más que los resultados. Nosotros somos un equipo y un elenco que la pasó muy bien haciendo esta película. Más vieja me pongo, más me importa pasarla bien mientras hago las cosas.

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