Prime Video
Crítica de “Carrera contra el tiempo”: Gal Gadot corre en otro thriller de plataformas
Kevin Macdonald dirige a Gal Gadot en una carrera desesperada por Londres para recuperar a su hijo.
Carrera contra el tiempo (The Runner, 2026) hace honor a su título: Maia, el personaje de Gal Gadot, se pasa prácticamente toda la película corriendo. Corre por parques, calles, estaciones y cuanto lugar encuentre en Londres mientras intenta recuperar a su hijo secuestrado.
La historia presenta a Maia como una abogada exitosa que esa mañana sale a correr como parte de su rutina habitual. Pero el ejercicio matutino se convierte rápidamente en una pesadilla cuando recibe una llamada: su pequeño hijo ha sido secuestrado. A partir de ese momento, deberá seguir las órdenes de su captor si quiere mantenerlo con vida. Las reglas son claras: no dejar de correr, obedecer las instrucciones y no hablar con nadie.
La premisa remite inevitablemente a otros thrillers de persecuciones y carreras contra el reloj. Hay algo de Desesperada (The Desperate Hour, 2021), aquella película protagonizada por Naomi Watts, y también un poco de Corre, Lola, corre (Lola rennt / Run, Lola, Run, 1998), aunque aquí el vértigo alemán de Tom Tykwer es reemplazado por una estructura mucho más convencional.
En ese recorrido aparece la crítica a un mundo hiperconectado en el que ya casi no existe la privacidad. La introducción muestra a Londres como una ciudad entregada a sus teléfonos y pantallas, mientras el secuestrador demuestra que puede acceder al celular del niño y a buena parte de la información digital relacionada con Maia.
El escocés Kevin Macdonald, director de El último rey de Escocia (The Last King of Scotland, 2006), con Forest Whitaker, y El Mauritano (The Mauritanian, 2021), acompaña el recorrido de Maia por una Londres que funciona casi como un personaje más. Las calles, los parques, el transporte público y sus habitantes aportan movimiento, color y diversidad a una historia que, paradójicamente, puede resultar bastante monótona.
Gal Gadot pone el cuerpo al relato. Corre, pelea, salta, se cae, vuelve a levantarse y sigue corriendo. Es un auténtico tour de force físico para la actriz de La mujer maravilla (Wonder Woman), pero que no le alcanza para sostener una película sólo a fuerza de resistencia cardiovascular.