Disney+

Crítica de “Gutiérrez is mai neim”: Darío Barassi y Yayo convierten la incompetencia en método policial

"Gutiérrez is mai neim", la serie dirigida por Jesús Braceras para Disney+, encuentra en Darío Barassi y Yayo Guridi una dupla capaz de sostener una comedia policial que se ríe de la incompetencia, la corrupción y ese orgullo institucional que suele aparecer cuando ya no quedan argumentos.

Crítica de “Gutiérrez is mai neim”: Darío Barassi y Yayo convierten la incompetencia en método policial
jueves 27 de agosto de 2026

Roberto Gutiérrez (Darío Barassi) es un subcomisario de la Policía bonaerense con más autoridad que preparación. Cuando el embajador ruso aparece asesinado en la Argentina, el caso queda en sus manos. La CIA no tarda en intervenir, pero él se niega a ceder la investigación. Junto con el teniente Rubén Torcoletti (Yayo Guridi) y una brigada que confunde lealtad con encubrimiento, intentará encontrar al responsable antes que los agentes estadounidenses y, según sus cálculos, evitar una tercera guerra mundial.

La presentación del personaje establece el tono satírico de la serie. Gutiérrez mide con una regla la trayectoria de una bala y define el resultado como un “lindo corchazo”. Más tarde, durante una reunión diplomática, intenta hablar inglés, pronuncia una frase incomprensible y termina pidiendo un traductor. No le preocupa quedar en evidencia: enfrenta cada dificultad con la seguridad de quien está acostumbrado a que nadie cuestione sus decisiones.

Barassi construye al subcomisario desde la verborragia, los gestos y una necesidad permanente de dominar la situación. Guridi elige un registro menos expansivo. Torcoletti no es el compañero responsable que intenta contener a Gutiérrez, sino su cómplice. Acepta sus métodos, participa de sus maniobras y lo protege cuando la investigación comienza a volverse en su contra. La dupla funciona porque ambos comparten una lógica en la que los códigos internos están por encima de cualquier protocolo.

Braceras recupera el humor absurdo de La pistola desnuda y la dinámica de las comedias policiales de los años ochenta y noventa, pero traslada esos códigos al conurbano bonaerense. Gutiérrez y Torcoletti se imaginan como detectives de acción mientras recorren una comisaría atravesada por expedientes, favores y acuerdos informales. El contraste entre la aventura que creen protagonizar y las consecuencias de sus métodos sostiene buena parte de la comedia.

No todos los recursos alcanzan el mismo resultado. Las caídas, los golpes y los gritos prolongan por momentos situaciones que ya habían encontrado su remate. Barassi consigue más cuando una pausa o una mirada dejan al descubierto a Gutiérrez que cuando la puesta en escena insiste en aumentar el volumen. La serie también se mueve sobre un límite: la corrupción y la violencia policial pueden alimentar la sátira, pero pierden efecto cuando quedan reducidas a travesuras sin consecuencias.

Gutiérrez is mai neim (2026) encuentra sus mejores momentos en el vínculo entre Barassi y Guridi, dos intérpretes que entienden el absurdo y evitan juzgar a sus personajes desde afuera. Gutiérrez y Torcoletti no necesitan ser buenos policías para sentirse héroes; les alcanza con actuar como si el resto del mundo estuviera equivocado. La serie se ríe de esa convicción y construye una comedia en la que resolver el asesinato parece menos importante que impedir que la CIA se lleve el mérito.

6.0
Te puede interesar
Últimas noticias
MÁS VISTAS