Salas
Crítica de “Coyote vs. Acme”: la vigencia de los Looney Tunes
Los Looney Tunes regresan en este híbrido de animación y acción real que recupera el espíritu de los clásicos del género y propone un cálido reencuentro con personajes que forman parte del imaginario popular.
Coyote vs. Acme (2026) remite inevitablemente a ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (Who Framed Roger Rabbit, 1988), aunque no tanto por la combinación de animación en dos dimensiones y actores reales como por recuperar una estructura narrativa propia del policial negro.
Después de fracasar una y otra vez en sus intentos por capturar al Correcaminos, el Coyote descubre que los productos de Acme —la empresa que fabrica todos los artefactos que utiliza en sus descabelladas trampas— no son tan infalibles como parecen. Convencido de haber sido estafado, decide demandar a la compañía (representada por el personaje de John Cena) y recurre a un abogado (Will Forte) y su asistente (Lana Condor), quienes deberán ayudarlo a reunir las pruebas necesarias para llevar el caso a los tribunales.
La película incorpora recursos del policial negro para organizar su relato: detrás de un conflicto aparentemente sencillo se esconde una trama atravesada por intereses, engaños y delitos que deberán salir a la luz. Incluso aparece un personaje animado llamado Lorre, construido como un homenaje evidente al actor Peter Lorre, figura emblemática del cine de suspenso y del policial gracias a M, el vampiro (M, 1931) y El hombre que sabía demasiado (The Man Who Knew Too Much, 1934).
Sin embargo, esta actualización no implica traicionar la esencia de sus personajes. La película comprende que el atractivo de los Looney Tunes está en respetar sus comportamientos característicos. El Coyote continúa obsesionado con atrapar al Correcaminos, cae por los acantilados, se estrella contra paredes y termina víctima de sus propias trampas. Al mismo tiempo, conserva su capacidad para elaborar ingeniosos mecanismos y estrategias destinadas a resolver situaciones imposibles. Y, fundamentalmente, sigue sin hablar. El humor físico, la exageración, la lógica absurda y la persecución permanente permanecen intactos.
En ese sentido, Coyote vs. Acme funciona como una película infantil a la antigua, recuperando una forma de comedia basada en el slapstick, los gags visuales y la construcción de personajes reconocibles. El resultado es un homenaje afectuoso a un universo cuya lógica humorística todavía conserva vigencia. La participación de James Gunn detrás del guion (Guardianes de la Galaxia) y Dave Green en la dirección (Tortugas Ninja 2: Fuera de las sombras) refuerza el puente entre los dibujos animados clásicos y el cine comercial contemporáneo.
Coyote vs. Acme recuerda que los grandes personajes de la animación no necesitan ser reinventados por completo para volver a funcionar: basta con comprender qué los hizo perdurables. El Coyote y el Correcaminos demuestran que, a veces, la mejor manera de mirar hacia adelante consiste simplemente en volver a correr por el mismo camino.