Salas

Crítica de “Evil Dead: En llamas”: Sam Raimi y un verdadero infierno familiar

El Libro de los Muertos está de regreso. Y con él, una nueva horda de demonios vuelve a la casa del bosque justo cuando una familia decide pasar unos días allí junto a su nuera Alice, tras la muerte de su hijo Will.

Crítica de “Evil Dead: En llamas”: Sam Raimi y un verdadero infierno familiar
jueves 09 de julio de 2026

Evil Dead: En llamas (Evil Dead Burn, 2026) retoma, de manera apenas tangencial, los sucesos ocurridos en la primera Diabólico (Evil Dead, 1983). Fiel a la saga creada y producida por Sam Raimi, esta tercera entrega del revival iniciado en 2013 mantiene intacta la esencia de la franquicia: un festín gore descomunal, cruel, violento y deliberadamente truculento.

Alice (la actriz suiza Souheila Yacoub) tiene un esposo violento. Cuando él muere a causa de los demonios del Libro de los Muertos que aparecen en la casa junto al lago, ella queda a merced de la familia política de su difunto marido. Allí, las humillaciones y el maltrato continúan por parte de todos, salvo de su cuñado Joseph (Hunter Doohan). Pero cuando los demonios comienzan a apoderarse de cada uno de los integrantes de esa familia en la ya famosa cabaña del bosque, Alice deberá encontrar una fuerza que ni siquiera sabía que tenía para convertirse en la heroína de la historia. Así, la película termina siendo un relato de emancipación frente a la violencia doméstica, aunque de la forma más visceral que uno pueda imaginar.

La acción vuelve a desarrollarse en el asfixiante espacio de encierro de la casa, con el ya clásico sótano, aunque ahora también se incorpora un altillo donde el abuelo fallecido guardaba sus investigaciones sobre el Libro de los Muertos, la Hermandad de los Sabios y la daga kandariana, allá por el siglo pasado.

En términos formales hay un par de secuencias realmente logradas por el director francés Sébastien Vanicek: un plano secuencia que acompaña a la protagonista mientras se arrastra por la casa intentando escapar, y un montaje que sincroniza sus cortes con cuchillas mediante una serie de transiciones visuales muy efectivas.

Todo está narrado con pequeñas dosis de humor cínico y bajo una estructura melodramática: la llegada de un personaje que desestabiliza el núcleo familiar. Alice soporta humillaciones y abusos hasta que finalmente enfrenta a toda esa familia, ya no solo disfuncional, sino literalmente endemoniada. A la vez, el drama familiar se combina con un thriller de venganza femenina atravesado por el body horror, donde el gore se intensifica a medida que cada uno de los integrantes va siendo poseído.

Un verdadero descenso a los infiernos. Entre las llamas que anticipa el título y un desenlace bañado en rojo sangre, el "arrástrame al infierno" se vuelve aquí completamente literal. Una carnicería tan entretenida como excesiva que cumple con todo lo que promete, aunque también deja la sensación de estar ofreciendo más de lo mismo.

6.0
Te puede interesar
Últimas noticias
MÁS VISTAS