Crítica de "Rey Milo": Cuando el arte ataca
El artista plástico Milo Lockett es retratado por Federico Bareiro en un documental biográfico que propone una mirada íntima sobre su vida, aunque el verdadero eje del relato está puesto en la controversia que surge cuando un artista deja de pertenecer a un circuito exclusivo para convertirse en un fenómeno masivo.
Retratar figuras populares constituye casi un género dentro del cine documental, aunque son pocos los artistas plásticos que han alcanzado ese lugar. Sin embargo, algo comenzó a modificarse en el mundo del arte cuando Milo Lockett derribó las barreras que durante décadas convirtieron a esta disciplina en un territorio reservado para una minoría. Como suele ocurrir con quienes logran trascender los límites de la élite cultural, su irrupción despertó adhesiones y rechazos: mientras algunos celebran su capacidad para acercar el arte a nuevos públicos, otros cuestionan el alcance y la legitimidad de su éxito.
Bareiro construye un relato lineal que recorre la trayectoria del artista a partir de su propio testimonio y del de familiares, amigos, empleados, galeristas, críticos, historiadores y otros actores que participaron de su recorrido. Más que reconstruir una biografía, el documental intenta explicar el proceso que llevó a Lockett a convertirse en uno de los pintores argentinos de mayor reconocimiento y visibilidad.
Como su título anticipa, Rey Milo (2013) habla de un reinado. El film presenta a un artista que desafió los prejuicios asociados al arte contemporáneo y consiguió una legitimidad impensada fuera de los circuitos tradicionales. La película no se limita a exhibir su producción pictórica, sino que también observa su forma de entender el trabajo, el vínculo con el público y su presencia cotidiana.
En paralelo, el documental expone cómo un joven de clase media chaqueña llegó a consolidarse —según la mirada de la película— como uno de los artistas plásticos más importantes del país. Esa transformación, impulsada por una combinación de compromiso social y visión comercial, abre un debate sobre la relación entre arte y mercado, las tensiones entre vanguardia y popularidad, y el conflicto permanente entre los circuitos de legitimación cultural y el éxito masivo.