76 Berlinale

Crítica de "Dao": ficción y documental en un territorio sin fronteras

Estrenada en la competencia oficial de Berlín, la nueva película del director de "Felicité" propone un cruce entre casting, memoria y celebración cultural en Francia y Guinea Bissau.

Crítica de "Dao": ficción y documental en un territorio sin fronteras
martes 03 de marzo de 2026

La última película del director al que recordamos por Felicité (competencia oficial 2017) y por el documental sobre el genial músico de jazz Thelonius Monk Rewind & play (2022) tuvo, como aquellas dos, su premier mundial en el Festival internacional de Cine de Berlín. El documental pasó por el Fórum, y ahora, con Dao (2026), el director vuelve a la competencia principal. Dao hibrida los géneros, cruzando ficción y no ficción, en una deriva que –por lo que se percibió en la sala al momento del estreno y por el modo en que fue ignorada al momento del palmarès- dejó a muchos afuera del viaje que propone.

Es difícil explicar cómo ciertas películas, en determinados momentos, generan una corriente que, por alguna razón, las lleva a quedar al margen de la atención de los festivales y la prensa especializada. Y eso ha pasado con películas ciertamente buenas y que merecen ser revisitadas. Recuerdo el caso de Petite fleur (2022), de Santiago Mitre, que terminó recalando en el BAFICI, tras haber sido incomprendida por el circuito de los grandes festivales internacionales. Algo de eso parece haber sucedido con Dao, que (con un corte diverso, que sumaba una hora más a las más de tres con que se presentó en Berlín) viene dando vueltas desde mayo. En ese contexto, aun cuando resulta indiscutible que el porqué de la inclusión o no en una selección responde a múltiples factores, subjetivos, discutibles, lo cierto es que cuando se dan esas circunstancias son pocos quienes se permiten acercarse a una película sin dejarse llevar por el peso de esa deriva previa. Así, se repite la cantinela establecida por quien primero realizó una crítica negativa. A veces porque se comparte ese punto de vista, pero muchas otras veces por el argumento de autoridad relacionado con quien lo emite (sea esto por ánimo de pertenecer, comodidad o pereza).

En fin, que habiendo estado presente al momento de la premier, debo decir que no son tantos los que pueden hablar habiendo visto completa la película. La suerte estaba echada de antemano. En todo caso, bastaba con ver media hora, o una hora de los 185 de extensión que posee para “corroborar” los prejuicios con que se llegó a la sala. Por la cantidad de asistentes que no llegó al final de la proyección, tengo la impresión de que en muchos casos eso es lo que sucedió.

Y lo cierto es que Dao (decididamente ignorada, también, por el jurado presidido por Wim Wenders) está entre lo más interesante de una competencia oficial, en términos generales, bastante olvidable. La acción vincula dos eventos que suceden en distintos continentes: un casamiento en Francia y una conmemoración en Guinea Bissau. Pero, desde el mismo inicio de la deriva narrativa, el director pone en tela de juicio las fronteras (las que dividen los países, pero también las que supuestamente separan la ficción del documental). De hecho, la película comienza con las imágenes del casting para la elección de quienes encarnarán los papeles más importantes de la película. Es por eso que resulta particularmente llamativo cómo, a pesar de haber puesto en evidencia el dispositivo, a medida que avanza la trama no podemos dejar de sentir que estamos ante eventos que están sucediendo en la realidad.

¿Es que lo elegidos a través del casting están poniendo en escena lo que manda el guión o sus propias historias? ¿La ficción antecede al documental o el orden es el inverso? Si bien la acción puede resultar un poco morosa en los enlaces, con imágenes sin palabras acompañadas con bella música de jazz que se siente un poco fuera de tono en la película, lo cierto es que el rompecabezas se va armando, aun cuando es claro que esa no es la intención del realizador. Imágenes, momentos íntimos, bailes, declaraciones de amor y peleas son pinceladas con las que se cuenta una cultura que no sabe de límites ni fronteras, un mestizaje festivo, vital, desprejuiciado que encuentra las maneras de sobrellevar las resistencias que se vinculan con la discriminación y el racismo. Los mejores momentos de la película están en sus detalles, en la constatación de que los festejos y reuniones, por diversos que sean en cuanto a sus orígenes culturales, poseen un sustrato común que nos une.

Podría decir que en lo documental (sea este falso o no) está lo más logrado de Dao. Pero sería particularmente injusta con el momento, claramente ficcional (de él participa un actor profesional) en el que la protagonista habla con su ex marido sobre la relación que los unió y su presente. Magia. De esos momentos que nos acompañan, que no se olvidan.

8.0
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