Gaumont
Crítica de “El sótano”: Clara Kovacic y la truculencia de los conejos
El 'star system' del cine de género argentino se luce en esta siniestra producción al estilo de “El juego del miedo (Saw)”.
El sótano (2025) reúne rostros emblemáticos del mejor cine de género nacional: Demian Salomón (Cuando Acecha la Maldad, Aterrados), Clara Kovacic (El desarmadero, El último zombie), Pablo Pinto (Las nubes, El desarmadero) y Chucho Fernández (Hipersomnia, Luciferina), en una película con el espíritu slasher más puro de los setenta. Una propuesta donde la locura y máscaras truculentas desatan una pesadilla sangrienta al estilo de La masacre de Texas (The Texas Chain Saw Massacre, 1974).
La historia, ideada por Clara Kovacic, presenta a cuatro personajes encerrados y maniatados en un sótano, cada uno con una herida. El misterio y la desesperación se apoderan rápidamente de ellos, obligándolos a participar en un macabro juego para desentrañar los sucesos que los llevaron a compartir ese siniestro encierro.
¿Por qué están ahí? ¿Por qué ellos y no otros? ¿Qué oscuros actos del pasado los condenaron a esta angustiante situación? A través de flashbacks, el filme irá revelando los motivos de los secuestros.
Máscaras de conejos truculentas, elementos de tortura y un sadismo desgarrador preparan el terreno para un festín de sangre, dolor y gritos, en una propuesta que rescata la mejor tradición de un terror realista y perturbador.
El realizador Agustín Giataganellis construye una atmósfera oscura que nos sumerge en las profundidades del horror, a través de un relato cargado de culpa, venganza y castigo.