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Crítica de "Carlos Alcaraz: A mi manera": Entre la leyenda y la vida real

El documental "Carlos Alcaraz: A mi manera" de Netflix muestra al joven número uno del tenis mundial debatiéndose entre el peso de la historia y su deseo de vivir como un veinteañero. Un viaje íntimo, crudo y conmovedor hacia la fragilidad detrás del campeón.

domingo 27 de abril de 2025

Carlos Alcaraz: A mi manera (2025) captura la fractura silenciosa entre la juventud que resiste y el molde del campeón que todo lo exige, en una época donde los reflectores no se apagan.

Cuando Carlos Alcaraz, a los 19 años, conquistó el US Open y se convirtió en el número uno más joven de la historia, la historia del tenis sumó un nuevo capítulo. Pero el documental dirigido por Jorge Laplace revela que cada gran coronación lleva, de manera invisible, una renuncia: la de crecer bajo sus propios términos.

Lejos de las narrativas de bronce, Alcaraz rechaza la inercia de convertirse en un monumento. Prefiere la imperfección del camino propio, aun cuando eso implique desviarse de los senderos que otros consideran obligatorios.

La serie inicia en El Palmar, su refugio. Allí, entre vitrinas saturadas y sobremesas familiares, emerge el contraste entre la vida que Alcaraz intenta preservar y el vértigo del circuito internacional. El tenis es su oficio, no su única identidad.

Cada etapa de la temporada refleja el desgaste de un talento que todavía negocia sus propias fronteras. La lesión previa al Barcelona Open, el bloqueo mental en Madrid, las lágrimas tras caer ante Novak Djokovic en los Juegos Olímpicos: momentos donde la maquinaria cede y el ser humano queda al descubierto.

En paralelo, Juan Carlos Ferrero encarna la herencia de una escuela de sacrificios. Ferrero no representa solo un entrenador: simboliza la idea de que la grandeza requiere ofrendas absolutas. Pero Alcaraz no busca clonar el modelo de Rafa Nadal. Reivindica el derecho a construir otra manera de habitar la cima, aunque sea más incierta.

El punto culminante en Roland Garros pronto se ve opacado por el retroceso emocional en Cincinnati y el US Open. La narrativa no teme adentrarse en el descenso: ese territorio donde la duda erosiona las certezas y la ilusión se vuelve frágil.

Lejos del relato complaciente de otras producciones deportivas, Carlos Alcaraz: A mi manera expone la complejidad de quien está obligado a ser un símbolo sin haber terminado de ser un joven. Más que una biografía de triunfos, ofrece un mapa de tensiones, donde cada logro se escribe también con renuncias.

Carlos Alcaraz no persigue el récord inmediato. No acelera hacia el aplauso fácil. Su batalla, menos visible, consiste en no abdicar de sí mismo mientras escala los peldaños de la historia.

7.0
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