Compilados personales, himnos generacionales y la memoria afectiva del sonido

Libros: Mauro Libertella y la música como autobiografía en "Canción llévame lejos"

En "Canción llévame lejos", Mauro Libertella construye un libro de canciones como se armaban antes los cassettes: con devoción, paciencia y subjetividad total. Una autobiografía musical que apela a lo colectivo, donde el pop y el rock mainstream se convierten en el soundtrack íntimo de una vida compartida.

Libros: Mauro Libertella y la música como autobiografía en "Canción llévame lejos"
domingo 13 de abril de 2025

En Canción llévame lejos (Vinilo Editora), Mauro Libertella arma un mapa emocional de la escucha colectiva. No desde el análisis musicológico ni desde el ejercicio del fanático en estado de evangelización, sino desde la escritura como acto de memoria compartida. El libro se lee como un compilado en papel: una selección curada de experiencias atravesadas por canciones, donde la primera persona se convierte en plataforma para reflexionar sobre algo mayor—el modo en que la música funciona como catalizador de vínculos, edades y momentos.

El punto de partida no es la originalidad del hallazgo, sino la honestidad del reencuentro. Libertella lo advierte desde el comienzo: las bandas elegidas son mainstream, gigantes en muchos casos. Pero lejos de justificarse, el gesto se asume como una declaración autobiográfica. Esas canciones, dice, son las que lo acompañaron, las que marcaron estaciones en la vida. Y aunque el autor reconoce un costado snob —“me produce satisfacción conocer la banda que nadie más conoce”—, opta por lo contrario: por lo común, por lo que suena en el fondo de la mayoría de las vidas. En esa elección se juega el tono del libro: una cercanía que no busca el brillo de la novedad sino la potencia de lo reconocible. Porque, al fin y al cabo, hay canciones que se funden con la vida hasta volverse inseparables, y terminan funcionando como un soundtrack emocional del paso del tiempo.

Dividido en doce capítulos distribuidos en dos lados —como los viejos cassettes—, el recorrido va de los Rolling Stones a Charly García, de Oasis a la Velvet Underground, pasando por Nick Cave y Franco Battiato. Cada banda funciona como punto de partida para un relato íntimo, a veces confesional, otras casi generacional. Más que un ensayo musical, el libro es un ejercicio de recolección: el intento de atrapar en palabras una experiencia sonora que se escapa, pero que vuelve cada vez que suena una melodía conocida.

Libertella cuenta que el libro no nació de un plan sino de una revelación tardía: se dio cuenta de que ya lo estaba escribiendo, casi sin saberlo. Algo parecido a descubrir que uno está armando un compilado para alguien más, aunque en este caso el destinatario no es una persona específica, sino una comunidad de lectores que encuentran en esas canciones —como en los buenos libros— un espejo afectivo. La operación es simple pero eficaz: convertir la escucha privada en un gesto público, sin solemnidad pero con densidad emocional. Como si se tratara, otra vez, de apretar “play” en el walkman y dejar que la cinta corra.

Te puede interesar
Últimas noticias
MÁS VISTAS