Salas
Crítica de “El maravilloso mago de Oz”: una reinterpretación bastante fallida
En pleno auge de “Wicked”, el director ruso Igor Voloshin presenta una particular relectura del clásico escrito por L. Frank Baum.
Dorothy sueña con viajar más allá del arco iris y cumple su deseo cuando un tornado la lleva, junto con su perro, al mundo de Oz. Allí, emprende un viaje por el Camino Amarillo hacia la Ciudad Esmeralda, donde vive el poderoso Mago de Oz, quien puede ayudarla a regresar a casa. Durante su travesía, se hace amiga del Espantapájaros, que desea un cerebro; del Hombre de Hojalata, que anhela un corazón; y del León Cobarde, que sueña con ser valiente. Juntos deciden unirse a Dorothy en su odisea.
A lo largo de más de 80 años, El maravilloso mago de Oz ha sido adaptado en diversas versiones, siendo la más entrañable y trascendental la de 1939, dirigida por Victor Fleming y protagonizada por Judy Garland, que introdujo una novedad técnica importante: el technicolor. Sin embargo, no ha sido la única adaptación; en 2013 se estrenó Oz: El Poderoso (Oz the Great and Powerful, 2013), dirigida por Sam Raimi, con una estética digital y fantasiosa. También, con el auge de la novela y su musical de Broadway basado en las brujas de Oz, en 2024 se estrenó Wicked (2024), que expandió la historia y fue dividida en dos partes. Con todo esto en mente, esta versión de Voloshin toma elementos de las versiones más conocidas, pero con un gran cambio: la protagonista, Dorothy, ahora usa un celular y depende de él de manera excesiva. Este dispositivo es el principal causante de su traslado al mundo de Oz, donde, además de vivir su aventura, aprenderá la lección de desconectarse de las pantallas, un mensaje subliminal dirigido al público infantil que, aunque positivo, es uno de los pocos aspectos rescatables de la película.
En cuanto al argumento, el filme se siente excesivamente lento, extendiendo la trama para tener contenido suficiente para una posible segunda parte. Además, su tono infantil resulta poco llevadero y en ocasiones incluso terrorífico. Hay varios elementos inverosímiles que intentan darle un giro único a la historia, pero solo logran restarle puntos y hacerla aburrida. En algunos momentos clave, los diálogos y situaciones parecen forzados, como si el guion tuviera una lista de eventos icónicos de la historia que debían ser incluidos a toda costa. La estructura narrativa es repetitiva y agotadora, alternando entre el arco de la villana, que carece de desarrollo y solo aparece para justificar una de las escenas finales, y el arco de Dorothy, que es el principal y el más sólido.
Visualmente, el filme es defectuoso. Intenta ofrecer una puesta en escena agradable y estética, con algunos detalles similares a la versión de Sam Raimi, pero finalmente se siente artificial, con evidentes retoques digitales en todos los escenarios, que parecen más propios de una producción televisiva de bajo presupuesto. Los personajes no humanos son inverosímiles y desentonan con el universo de Oz, destacando especialmente el Hombre de Hojalata, cuya apariencia extremadamente realista resulta más adecuada para una película de terror que para este cuento infantil.
Esta nueva interpretación del libro de L. Frank Baum, dirigida por un equipo ruso, es completamente fallida, tanto por su estructura estancada y repetitiva como por sus personajes planos, poco atractivos y aburridos. Es una película que parece diseñada para un consumo muy limitado y que, probablemente, tendrá poco impacto fuera de su país de origen.