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Crítica de “Severance – Temporada 2”: el cautivador regreso de la dualidad personal y los dilemas laborales

Después de tres años de espera, "Severance" regresa a Apple TV+ con más intriga, profundidad emocional y cuestionamientos éticos. La serie creada por Dan Erickson y dirigida en gran parte por Ben Stiller continúa su exploración sobre las fronteras del trabajo y la identidad, consolidándose como una de las grandes joyas contemporáneas del drama psicológico y la ciencia ficción.

sábado 18 de enero de 2025

Tras su estreno en 2022, Severance cautivó al público con una premisa que desafía los límites de la narrativa televisiva: la separación quirúrgica entre los recuerdos laborales y personales de los empleados de Lumon Industries. Este procedimiento divide a las personas en dos versiones de sí mismas: los "Intus", quienes existen solo dentro del ámbito laboral, y los "Exus", que llevan su vida cotidiana sin conocimiento de lo que sucede en el trabajo.

Liderada por Adam Scott (Parks and Recreation) en el papel de Mark, la primera temporada planteó preguntas profundas sobre la identidad, el control corporativo y los límites de la autonomía humana. En esta segunda temporada, la serie eleva su nivel de intriga al explorar más a fondo los conflictos emocionales y éticos que nacen de esta desconexión.

El regreso de Severance (2025) mantiene el mismo ritmo y construcción visual que la convirtió en una favorita de culto. Los contrastes entre los dos mundos, resaltados por un diseño de producción meticuloso y una paleta de colores que define cada realidad, son claves para sumergirnos en la dualidad de sus personajes. Además, esta nueva entrega introduce cambios significativos: Mark trabaja con un equipo diferente, hay una niña supervisora (sí, para mayor dilema ético hay una niña trabajando) y no sabemos nada del paradero del personaje de Patricia Arquette (Lost Highway), cuya presencia como la misteriosa jefa Harmony Cobel fue central en la primera temporada. Estos nuevos episodios serán fundamentales para su desarrollo, sobre todo para profundizar en su intrigante vida personal.

La inclusión de elementos como un video adoctrinador que recuerda al Proyecto Dharma de Lost (2004-2010) y una supervisora infantil con un inquietante poder jerárquico subrayan el crecimiento creativo de la serie. Su atmósfera única se ve fortalecida gracias a icónicos escenarios y elementos que le otorgan una indiscutida identidad.

En el corazón de Severance sigue brillando Adam Scott, quien da vida a un Mark que, a medida que avanza, se debate entre dos realidades que colisionan. Su actuación equilibra a la perfección la vulnerabilidad emocional y el cuestionamiento interno, siendo el reflejo de un conflicto humano universal: el propósito en la vida y el impacto del trabajo en nuestra identidad.

La segunda temporada no ofrece respuestas fáciles, pero ese es precisamente su mérito. Como lo hizo David Lynch con Twin Peaks (1990-1991), Severance invita al espectador a ser parte activa de la historia, planteándose preguntas incómodas sobre el trato laboral, la rutina diaria y el costo de convertirnos en piezas anónimas de un sistema.

La espera de tres años valió la pena. Severance regresa como una obra madura pese a su juventud, segura de sí misma y con un desarrollo de personajes que se siente auténtico. Su capacidad para equilibrar misterio, drama psicológico y crítica social demuestra que es una serie que no se conforma con el éxito inicial, sino que busca evolucionar. En una actualidad cultural dominada por lo inmediato, esta historia sigue apostando por la paciencia y la profundidad, consolidándose como una de las series más originales de estos tiempos.

9.0
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