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Crítica de “Niko. La aventura de las narices frías”: Una navidad desde otra perspectiva
"Niko. La aventura de las narices frías" es la tercera entrega de las aventuras del simpático reno Niko, dirigida por Kari Juusonen y Jørgen Lerdam.
Niko. La aventura de las narices frías (Niko: Beyond the Northern Lights, 2024) es dirigida por Kari Juusonen, quien ya había trabajado en las dos entregas anteriores de este simpático reno, junto a Jørgen Lerdam. Esta película finlandesa, nos ofrece una visión fresca sobre la organización detrás de estos emblemáticos personajes navideños y cómo cumplen con su misión.
Tras una emotiva despedida, Niko deja atrás a su familia para ocupar el lugar de su padre en las fuerzas voladoras de Santa Claus. Para Niko, se trata de un sueño hecho realidad, pero pronto aparece Stella, una rival desconocida que también aspira al mismo puesto. Al principio, ambos se llevan bien, pero la noche antes de la Nochebuena, Stella traiciona a Niko, poniendo en peligro la Navidad. A lo largo de la historia, Niko, apoyado en amistades viejas y nuevas, aprenderá a forjar su propio camino y a reconciliarse con los errores del pasado.
Aunque Niko. La aventura de las narices frías no es la primera aparición del personaje (que ya tuvo dos películas previas, una en 2008 y otra en 2012), sí representa su tercera entrega. Con los ideales del universo de la saga ya establecidos, la película opta por no perder tiempo en la introducción de personajes ni en contextualizar demasiado la historia. En su lugar, se sumerge directamente en el conflicto principal, narrado de forma dinámica, clara y sencilla, lo que brinda estabilidad a la trama y permite abordar de manera efectiva las temáticas centrales. Sin embargo, en algunos momentos, la historia se siente algo desproporcionada, con un cierre algo apresurado y forzado, que resta fuerza a la resolución.
El guion, a pesar de tratarse de una tercera película, destaca por su originalidad. En lugar de seguir los caminos tradicionales de las historias navideñas, el film ofrece una visión diferente: los renos toman el protagonismo y crean su propia dinámica para ser parte de la festividad. En este contexto, se exploran las disputas, traiciones y el orgullo que surgen por el deseo de formar parte de las "fuerzas voladoras de Santa". Además, la película aborda varias subtramas que, aunque variadas, se desarrollan de forma que permiten reflexionar sobre cada tema en su propio espacio. Entre ellas, destaca una dicotomía clave respecto al personaje de Niko, quien enfrenta la transición entre la niñez y la adultez. A través de su entrenamiento para unirse a las fuerzas voladoras, Niko se aleja de sus hermanos y comienza a experimentar la diferencia entre los juegos infantiles y las responsabilidades que acompañan a los adultos, un tema relevante en su desarrollo.
Niko. La aventura de las narices frías es, en general, una película simpática, entretenida y visualmente atractiva, gracias a su animación de gran calidad y su paleta de colores fríos, que evocan las imágenes idílicas y fantasiosas asociadas con la Navidad. No obstante, al llegar al final, la película comienza a perder fuerza debido a la sobrecarga de información proveniente de sus múltiples subtramas. Esto hace que la historia se vuelva algo monótona y excesiva, perdiendo el ritmo ágil que tenía al principio.