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"Ciertos chicos": El vibrante homenaje de Alberto Fuguet al cine y la contracultura de los años 80

Ambientada en 1985 y 1986, la última novela de Alberto Fuguet, "Ciertos chicos" (Tusquets), nos sumerge en un Santiago de Chile opresivo y sofocante, bajo el yugo de la dictadura militar. En este contexto de represión y anhelo de libertad, dos jóvenes, Tomás Mena y Clemente Fabres, intentan encontrar su lugar en el mundo a través de la música, el cine y la literatura, estableciendo una conexión que desafía las normas y resiste la oscuridad de la época.

"Ciertos chicos": El vibrante homenaje de Alberto Fuguet al cine y la contracultura de los años 80
domingo 07 de julio de 2024

Tomás Mena está a punto de entrar a la universidad, una etapa que promete ser su escape de una vida marcada por la opresión familiar, el asfixiante barrio y la dictadura de Pinochet que lo rodea. Con el deseo ferviente de experimentar todo lo que la vida tiene para ofrecer, Tomás se embarca en una búsqueda de identidad y plenitud. Por otro lado, Clemente Fabres, un estudiante de cuarto año de periodismo, anhela regresar a Inglaterra, un lugar que considera su verdadero hogar. Santiago le parece monótono y restrictivo, y su única válvula de escape es un fanzine de música, películas y libros que distribuye gratuitamente.

Este fanzine se convierte en el nexo que une a Tomás y Clemente, llevándolos a encontrarse en disquerías, cines y fiestas underground. A medida que la atmósfera del país se vuelve más sofocante, estos jóvenes luchan con el ímpetu rabioso de la juventud para iluminar esos años oscuros. La novela, caleidoscópica e irreverente, a la vez que tierna y emotiva, incluso política, reafirma la maestría de Fuguet para construir historias generacionales.

La influencia del cine en Ciertos chicos

El cine desempeña un papel crucial en Ciertos chicos, con referencias a una variedad de películas que marcan el tono y el contexto de la novela. Estas películas no solo reflejan el ambiente cultural de los años 80, sino que también enriquecen la narrativa con una capa adicional de significado y nostalgia. La selección de películas actúa como una banda sonora visual que acompaña a los personajes a lo largo de su viaje, capturando tanto la efervescencia como la turbulencia de la época.

Cada referencia cinematográfica está cuidadosamente elegida para resonar con las experiencias y emociones de los protagonistas, Tomás y Clemente. Estas películas, muchas de las cuales son emblemáticas de la década de los 80, no solo contextualizan históricamente la trama, sino que también funcionan como metáforas de los conflictos internos y externos que enfrentan los personajes. La cultura pop de ese tiempo, especialmente el cine, ofrece un escape y un espejo para los jóvenes que luchan por encontrar su identidad en un entorno opresivo.

Por ejemplo, Blade Runner (1982) de Ridley Scott, con su exploración de la humanidad y la identidad en un futuro distópico, resuena profundamente con la búsqueda de sentido y autenticidad de Tomás en una sociedad que parece sofocarlo. Videodrome (1983) de David Cronenberg, con su perturbadora visión sobre la tecnología y la realidad, refleja el ambiente de paranoia y control que prevalece en el Santiago de la dictadura. Películas como The Goonies (1985) de Richard Donner, y Gremlins (1984) de Joe Dante, con sus aventuras juveniles y elementos de fantasía, capturan el espíritu rebelde y el deseo de escape de los personajes principales.

El uso de estas películas va más allá de simples referencias; se integran en la vida cotidiana de los personajes, influenciando sus pensamientos y acciones. A través del cine, los personajes encuentran un lenguaje común y una forma de resistencia contra la realidad que los rodea.

A continuación, una lista de las películas citadas o vistas en la novela que el propio Fuguet armó en Letterboxd:

Diva (Jean-Jacques Beineix, 1981)
Betty Blue (Jean-Jacques Beineix, 1986)
Sin aliento (Jean-Luc Godard, 1960)
Rumble Fish (Francis Ford Coppola, 1983)
Suban el volumen (Allan Moyle, 1990)
La truite (Joseph Losey, 1982)
Los Goonies (Richard Donner, 1985)
Gremlins (Joe Dante, 1984)
Los amores de Eva (Alan Rudolph, 1984)
Desaparecido (Costa-Gavras, 1982)
Estado de sitio (Costa-Gavras, 1972)
Electric Dreams (Steve Barron, 1984)
Juegos de guerra (John Badham, 1983)
Rambo: First Blood Part II (George P. Cosmatos, 1985)
Loca Academia de policía (Hugh Wilson, 1984)
Videodrome (David Cronenberg, 1983)
Buscando desesperadamente a Susan (Susan Seidelman, 1985)
Brazil (Terry Gilliam, 1985)
Flashdance (Adrian Lyne, 1983)
Comando (Mark L. Lester, 1985)
Blade Runner (Ridley Scott, 1982)
Tommy (Ken Russell, 1975)
Querelle (Rainer Werner Fassbinder, 1982)
Testigo en peligro (Peter Weir, 1985)
La historia sin fin (Wolfgang Petersen, 1984)
El estado de las cosas (Wim Wenders, 1982)
Después de hora (Martin Scorsese, 1985)
Into the Night (John Landis, 1985)
Rocky IV (Sylvester Stallone, 1985)
La hora del espanto (Tom Holland, 1985)
La ley del más fuerte(Rainer Werner Fassbinder, 1975)
El dinero (Robert Bresson, 1983)
El hombre herido (Patrice Chéreau, 1983)
Willie and Phil (Paul Mazursky, 1980)
Blow Out (Brian De Palma, 1981)
Popeye (Robert Altman, 1980)
Los chicos de la guerra (Bebe Kamin, 1984)
Tangos, el exilio de Gardel (Fernando Solanas, 1985)
El beso de la mujer araña (Héctor Babenco, 1985)
Victor/Victoria (Blake Edwards, 1982)
Navajeros (Eloy de la Iglesia, 1980)
Arrebato (Iván Zulueta, 1979)
Rendez-vous (André Téchiné, 1985)
Los exploradores (Joe Dante, 1985)
Birdy (Alan Parker, 1984)
La chica explosiva (John Hughes, 1985)
Looking for Mr. Goodbar (Richard Brooks, 1977)
El rey león (Roger Allers and Rob Minkoff, 1994)
Buscando a Nemo (Andrew Stanton, 2003)
Alguien como tú (Robert Iscove, 1999)
Prince and the Revolution: Live (Paul Becher, 1985)
Pink Floyd: The Wall (Alan Parker, 1982)
Point Break (Kathryn Bigelow, 1991)
Disorder (Olivier Assayas, 1986)
Xanadu (Robert Greenwald, 1980)

Un homenaje a la juventud y la rebeldía

Ciertos chicos es mucho más que una novela sobre dos jóvenes en busca de identidad en un Santiago opresivo. Es un homenaje vibrante a la escena contracultural de los años ochenta, una época en la que la música, el cine y la literatura se convirtieron en herramientas de resistencia y medios de expresión para una juventud ávida de cambio. Alberto Fuguet, con su estilo característico y su profunda comprensión de la época, nos entrega una obra que funciona simultáneamente como un testimonio histórico y una emotiva historia de amor y rebeldía.

Con Ciertos chicos, Fuguet reafirma su maestría para construir narrativas que capturan la esencia de generaciones enteras, reflejando con precisión y sensibilidad las luchas y los anhelos de una juventud enfrentada a la opresión y el deseo de libertad.

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