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Crítica de “Monkey man: El despertar de la bestia”: un John Wick indio que busca su venganza

Protagonizada y dirigida por Dev Patel, la película nos transporta a las calles de India donde seguimos la historia de Kid, quien busca al asesino de su madre.

martes 14 de mayo de 2024

Que Dev Patel brinde una actuación increíble no debería sorprender a nadie, ha dado numerosas muestras de su talento actoral en películas como ¿Quién quiere ser millonario? (Slumdog millionaire, 2009) del director Danny Boyle, protagonizó la bellísima El caballero verde (The green knight, 2021) de la productora A24, fue Srinivasa Ramanujan en El hombre que conocía el infinito (The Man Who Knew Infinity, 2016) dándole vida a uno de los matemáticos más impresionante de la historia de la ciencia, entre otras. Lo que sorprende del actor britanico con ascendencia india es lo bien que sabe dirigir.

Monkey man: El despertar de la bestia (Monkey Man, 2024) no solo es un gran thriller de acción, incluso mejor que muchas otras películas del género estrenadas antes y con mayor presupuesto o con directores de gran experiencia, si no también marca el debut de Patel como director. Una película visceral, con pinceladas de cine gore y escenas de acción perfectamente coreografiadas y producidas que nada tienen que envidiarle a la saga de John Wick.

El guión teje una narrativa interesante, con varias aristas que forman un cubo casi perfecto entre la acción, la venganza, el drama y el dolor. En adición a su gran despliegue cinematográfico con una fotografía cruda y oscura de una ciudad decadente y empobrecida, la trama trata algunos puntos sociopolíticos. El protagonista es llevado a la desesperación por un sistema que lo explota por ser de clase baja y está condenado a servir (literalmente) a quienes lo oprimen, trabajando como bachero en un principio, lavando la suciedad del alimento de otras personas con mayor poder, y luego como camarero, obligado a ser testigo de los excesos y los lujos de los ricos.

Detrás de todo hay también una historia que vincula a los personajes con algo similar a una secta, liderada por el antagonista de la cinta, Baba Shakti, interpretado por Makarand Deshpande, que es una especie de salvador enviado por Dios que predica hacia afuera una vida santa pero que en realidad es el kingpin del crimen organizado de India.

Su ritmo frenético en las escenas de acción y la pausa en las partes dramáticas, sumado a esto algunos momentos cómicos bien utilizados, hacen que la película te mantenga atrapado y atento en todo momento. Sus peleas  y sus efectos visuales crean una experiencia cinematográfica muy por sobre la media en estos casos, dejando un buen sabor al terminarla, a pesar de las pequeñas cosas que se le pueden encontrar en contra.

9.0
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