36 MDPFF - Competencia Argentina - 7 Puntos

Crítica de "Noh", un híbrido para entender el presente desde el pasado en épocas de pandemia

Marco Canale, Juan Fernández Gebauer e Ignacio Ragone dirigen este híbrido que navega entre la ficción y el documental. Surgido a partir del proyecto teatral “La velocidad de la luz” del también dramaturgo Marco Canale, "Noh" (2021) fue filmado en Japón durante la pandemia.

viernes 03 de diciembre de 2021

En 2017 Marco Canale pone en escena la obra teatral La velocidad de la luz, una propuesta creada colectivamente junto a varias mujeres mayores de la Villa 31, y otros barrios de la ciudad de Buenos Aires, descendientes de pueblos originarios. La misma proponía, a través de un viaje imaginario, en el que se confrontaba pasado y presente, un recorrido ancestral por Sudamérica que culminaba con el regreso a sus pueblos para finalmente morir. En 2020 y en medio de la pandemia provocada por el Covid-19 el mismo proyecto se iba a llevar a cabo en Japón pero se frustra y se resignifica en una película.

El Teatro Noh es un arte milenario donde los espíritus buscan un equilibrio con los vivos. Y Noh, como Sunset Boulevard (1950), comienza con la voz en off del esposo recientemente fallecido de Chiyoko, una anciana japonesa que busca preservar tras su muerte, y frente al desinterés del hijo de ambos, el teatro familiar. Mientras, en paralelo, un director argentino intenta poner en escena un texto dramático, que busca recuperar el pasado a través del presente, convocando a un grupo de mujeres mayores capaces de representar sus memorias y donde el Teatro Noh es el principal protagonista. Durante los ensayos, la anciana conoce a una nueva compañera y juntas emprenden un viaje para encontrar el lugar donde nació esa práctica ancestral, dejar allí las cenizas de Chiyoko y que los ancestros iluminen al hijo para que cambie de idea.

La representación teatral es interrumpida por la llegada de la pandemia y en lugar de abortar el proyecto éste se resignifica y con la ayuda de Juan Fernández Gebauer e Ignacio Ragone muta a lo cinematográfico y Noh, un híbrido donde lo ficcional se entrecruza con el cine de lo real, el cine con el teatro, la danza con el canto, la cultura oriental con la occidental, y los vivos con los muertos, cambia de formato, pero mantiene su esencia. Todo se transforma para que en el arte nada cambie.

A través de una puesta en escena estilizada, de planos simétricos, colores radiantes, un artesanal trabajo sonoro, y jugando con los diversos lenguajes artísticos, el trío de realizadores logra un film contradictoriamente luminoso para épocas obscuras, donde predomina una inusual belleza estética a través de un dispositivo narrativo disruptivo y original que pone en crisis los límites entre la ficción y la realidad.

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