FICPBA 2026
Crítica de "Requiem extraordinario": Jimena Repetto y el duelo como acto de invención
La película de Jimena Repetto aborda el duelo como una crisis de identidad y encuentra en el humor, la literatura y el ensayo una forma de interrogar aquello que contamos para seguir viviendo.
En Requiem extraordinario (2026), Jimena Repetto aborda el duelo como una ruptura que obliga a revisar la propia vida. Después de la muerte de su madre, Aura recibe una revelación: es la reencarnación de Alfonsina Storni. La noticia le ofrece una respuesta cuando ninguna explicación parece suficiente. También le permite transformar la pérdida en movimiento. Deja su trabajo, se distancia de su marido y sigue las huellas de la poeta, convencida de que en esa identidad encontrará un destino. Sin embargo, su recorrido no conduce hacia una vida anterior, sino hacia la posibilidad de recuperar la propia.
La revelación llega a través de Moon, un ángel adolescente suicida que todavía no comprende su tarea. Más adelante sabremos que leyó mal el mensaje que debía transmitir, pero el error ya ha modificado la vida de Aura. A partir de allí, comienza a leer a Storni, pasa por la Facultad de Filosofía y Letras y viaja hacia una selva asociada con Horacio Quiroga. La confusión celestial pone en marcha la historia y le da una dirección al dolor: Aura necesita imaginarse como la continuación de otra mujer porque todavía no encuentra cómo continuar siendo ella misma.
Repetto construye este viaje mediante el cruce entre ficción, documental y ensayo. Los personajes se presentan ante la cámara, comentan sus acciones, corrigen escenas y exponen las decisiones de la puesta en escena. Cuando Aura llega a la selva, una voz aclara que las imágenes fueron filmadas en el Delta. La película no esconde sus artificios porque la historia también trata sobre la necesidad de inventar relatos para atravesar aquello que no comprendemos. Aura ensaya otra identidad mientras la película ensaya distintas formas de narrarla.
Su partida también altera la vida de quienes permanecen en la ciudad. Sandro, su marido, comienza a escribir un diario sobre la ausencia, la soledad y el abandono. El texto llega al editor Amatisto, quien encarga a Herminia su reescritura y convierte esas páginas en un producto editorial. El libro se publica con la firma de Sandro, aunque buena parte de su forma pertenece al trabajo invisible de una mujer. La película enlaza así dos maneras de apropiarse de una historia: mientras Aura busca en la vida de Storni una identidad que le permita avanzar, la industria cultural utiliza su desaparición para fabricar un autor y comercializar su dolor. “La tristeza es muy rentable”, afirma el relato, y esa frase revela la operación que sostiene el éxito del libro.
Esta trama encuentra un contrapeso en el humor. Los ángeles adolescentes forman una organización sindical, el tarot se practica con cartas de póquer y el editor se define como un sicario de la literatura. Lo sobrenatural queda atravesado por errores administrativos, reclamos laborales y estrategias de venta. Repetto evita tratar la muerte desde la solemnidad y utiliza el absurdo para mostrar que ninguna explicación —religiosa, literaria o comercial— alcanza a contener una experiencia de pérdida.
El cambio de Aura comienza cuando deja de buscar respuestas en los libros y entra en contacto con una vida material. Junto a Horacio corta leña, amasa pan, caza, camina y aprende a compartir el silencio. Cuando la muerte vuelve a presentarse, ya no necesita refugiarse en una identidad ajena. Su decisión de abandonar a Alfonsina no supone negar la poesía, sino dejar de usarla como una explicación de sí misma.
Aunque algunos testimonios y desvíos detienen por momentos el recorrido de Aura, esa dispersión responde a una película que se resiste a las certezas. Requiem extraordinario comienza con una mujer que busca en la literatura una razón para seguir viviendo y termina con un cuerpo que corre, respira y siente dolor. Aura ya no corre para huir ni para continuar la historia de otra persona, sino para recuperar su propia vida. Allí se encuentra la principal virtud de la película: abordar el duelo mediante el humor, la poesía y la ruptura de las formas hasta convertir una experiencia atravesada por la ausencia en un impulso vital.