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Crítica de “Actos de violencia”: Bruce Willis contra los proxenetas
Se trata de un thriller policial modesto pero efectivo, que encuentra tensión dramática en una historia de venganza y rescate.
Bruce Willis participó en cerca de una veintena de películas antes de retirarse definitivamente de la actuación a raíz de su enfermedad neuronal. La mayoría de esos títulos fueron producciones de muy baja calidad que, siendo generosos, apenas alcanzan entre 2 y 4 puntos sobre 10.
Sin embargo, como ocurre con todo en la vida, incluso entre lo descartable pueden aparecer algunas excepciones. Películas modestas pero correctas que, con sus limitaciones, logran contar bien su historia y cumplir con lo que propone el género. Actos de violencia (Acts of Violence, 2018) es uno de esos casos.
En esta ocasión, el protagonista no es Willis, quien interpreta a un veterano detective de policía encargado de investigar el caso. El centro de la historia está en un joven a punto de casarse cuya novia es secuestrada por una red de trata. Ante la desesperación, su hermano —un policía con experiencia— decide emprender una peligrosa misión de rescate que rápidamente se convierte en una carrera contra el tiempo.
La película, dirigida por Brett Donowho y escrita por Nicolas Aaron Mezzanatto, funciona como un policial criminal correcto, donde el conflicto entre el bien y el mal —anclado en un fuerte componente moral— se vuelve el eje de la trama.
Por supuesto, no deja de ser una producción de bajo presupuesto, muy lejos de los grandes títulos que Willis protagonizó durante los años noventa. Pero, si se la compara con muchas de sus últimas participaciones, aquí aparece al menos una historia que funciona, con cierta fuerza dramática y algunos momentos de tensión bien construidos. Incluso podría considerarse como una de las últimas películas rescatables de su filmografía.