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Crítica de "Navidad sin los suegros": En las fiestas, ni en tu casa ni en la mía
En la primera escena, una chica espera sola en un bar. Un muchacho se acerca a ella, se presentan y empiezan a hablar. El levante no funciona y él utiliza otra táctica cambiando drásticamente su personaje. Ahora sí la cosa funciona. Acto siguiente descubrimos que la pareja ya se conocía y aparentaban ser otros para que su relación perdure. En esta primera escena queda asentado el conflicto de los personajes (y del film) que cambiará de rumbo a lo largo del relato.
Así es como Brad (Vince Vaughn) y Kate (Reese Witherspoon) planean pasar su navidad lejos de sus respectivas familias, pero cuando van al aeropuerto descubren que todos los vuelos fueron cancelados por mal tiempo y aparecen en televisión, quedando expuestos que esta navidad estarán en la ciudad debiendo visitar a sus familias.
Y si, las películas navideñas siempre están asociadas a la idea de familia unida. Los seres queridos, la importancia de la unión familiar y las “buenas costumbres” son, fueron y serán los valores a transmitir por este tipo de historias. Y Navidad sin los suegros (Four Christmases, 2008) no es la excepción (aunque parezca lo contrario) confirmando este recorrido hacia el final del film.
La película funciona efectivamente dentro del entretenimiento pasatista que es y pretende ser. Si bien la pareja protagónica es un tanto despareja, cada uno aporta su carisma dentro de cada una de las “cuatro familias” (los padres de ambos están divorciados). Y los actores secundarios son de renombre de la talla de Robert Duvall, Sissy Spacey, Jon Voight, etc. contribuyéndole el lugar conocido y seguro que toda familia, del film, pretende ser.