El sábado 29 a las 19,30 hs

Cuando el cine recuerda: Kuarahy Ára de Hugo Gamarra llega al FIDBA

"Kuarahy Ára–Tiempo de Sol", el documental del director paraguayo Hugo Gamarra Etcheverry, se proyectará en el Festival Internacional de Cine Documental de Buenos Aires (FIDBA) para una función única este sábado 29 de noviembre a las 19:30 hs en el Cine Atlas Patio Bullrich.

Cuando el cine recuerda: Kuarahy Ára de Hugo Gamarra llega al FIDBA
sábado 29 de noviembre de 2025

El film, que el director define como un testamento personal y cinematográfico, es el resultado de dos décadas de trabajo, un viaje que enlaza pasado y presente a través de imágenes que sobrevivieron a la dictadura y al desgaste de los años.

El corazón de esta travesía es otra película: Kuarahy ohecha (Lo que ve el sol), filmada en 1968 por el francés Dominique Dubosc en San Valentín del Abaí, Caazapá. Aquel registro etnográfico -un cuadro íntimo de la familia campesina Cabral-Pereira- circuló como una revelación silenciosa en los cineclubes de Asunción durante los años más rígidos del stronismo.

“Esa película me marcó en mi adolescencia”, recuerda Gamarra que estará presente en el FIDBA para presentar el documental y dialogar con el público luego de la proyección.

“Era la primera vez que veía en una pantalla una representación auténtica de la paraguayidad. Cuando volví a encontrarme con esa copia, después de cuarenta años, sentí que debía hacer algo: reencontrar a Dubosc, encontrar a esa familia. Saber qué había sido de ellos. Esa fue mi aventura", cuenta a EscribiendoCine.

De aquella primera conmoción nació Kuarahy Ára–El tiempo del sol, una obra que cruza fronteras geográficas y emocionales. Francia, Argentina y Paraguay funcionan como estaciones de un mismo arco narrativo: el del regreso. Un regreso al cine como herramienta de memoria y al rostro de quienes alguna vez fueron filmados desde la ternura y la curiosidad.

La película recupera el gesto ético del cine: el de volver a mirar. El de revisar la huella del tiempo. El de preguntarse quiénes somos cuando una cámara registra una vida en tránsito. Gamarra lo explica con una franqueza que atraviesa la pantalla:

Kuarahy-ára es una película muy íntima para mí, muy simbólica en lo que representa mi devoción al cine, en sus varias manifestaciones: el cine como memoria, el cine como testimonio, como documento, como formación de público; y también mi pasado”.

El documental cuenta además con un notable trabajo de montaje del argentino Mana García, quien organiza estas capas de memoria con precisión y sensibilidad.

El reencuentro que sostiene toda una vida

Entre las escenas más conmovedoras, el documental acompaña a Dubosc en su regreso al Paraguay después de 42 años. La cámara lo sigue entre caminos de tierra, bajo el mismo sol que lo deslumbró en 1968, hasta reencontrarse con la familia Cabral-Pereira. Ya envejecidos, los protagonistas reconocen al cineasta con una mezcla de pudor, emoción y asombro. Es un instante de un peso casi sagrado: la vida reencontrándose con su propia imagen.

“Es un testamento sobre mi amor al cine y la importancia de la memoria fílmica”, explica el director. “El cine nos enseña a recordar lo que el tiempo quiere borrar.

No sorprende que Gamarra -fundador de la Cinemateca Paraguaya y del Festival Internacional de Cine de Asunción- haya dedicado su obra a proteger la memoria audiovisual del país. En Kuarahy Ára ese compromiso se vuelve palpable, casi táctil.

Una película hablada en tres lenguas y en un solo sentimiento

El documental está hablado en español, guaraní y francés. Tres idiomas que conviven como las capas históricas de Paraguay, pero también como los pliegues identitarios del propio cineasta. La lengua de la herencia, la lengua del pueblo, la lengua del reencuentro.

“El cine paraguayo está encontrando su lugar, su voz, su tiempo. Y Kuarahy-ára es, en el fondo, eso: una conversación entre el pasado y el presente, entre el sol de ayer y el de hoy. Porque el tiempo del sol -como el cine- nunca se detiene.

Kuarahy Ára no es solamente una película: es una reparación, un abrazo a la memoria y una declaración de amor a la imagen como resistencia. Es un viaje que habla del Paraguay profundo, de su identidad, de su historia luminosa y subterránea. Y es, también, un documento invaluable de cómo el cine puede reunir lo que el tiempo dispersó.

El público del FIDBA tendrá la oportunidad de presenciar una obra que dialoga con el pasado sin nostalgia, con el presente sin condescendencia y con el futuro sin temor. Una película que recuerda que hay historias que solo el cine puede contar.

Y por eso mismo, la invitación es sencilla y urgente: hay que verla en sala, juntos, bajo el tiempo del sol.

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