Gaumont
Crítica de "Perros": Néstor Guzzini y Marcelo Subiotto, dos vecinos enfrentados a sus miserias
Dirigida por el debutante Gerardo Minutti, esta coproducción uruguayo-argentina explora las dinámicas de poder, envidia y resentimiento que se gestan entre dos familias vecinas, separadas por sus diferentes clases sociales.
Participante en el Festival de Mar del Plata, Perros (2024) es una acertada comedia negra que se desata cuando el conflicto entre dos familias vecinas hace caer la máscara de la hipocresía social.
La trama arranca cuando los Saldaña, una familia de origen humilde, deben cuidar la casa de los Pernas, sus vecinos de un estrato social más acomodado. Lo que comienza como una simple tarea de vigilancia se transforma paulatinamente en un juego perverso, donde los Saldaña comienzan a disfrutar de los pequeños lujos ajenos, hallando en la comodidad de la casa un mundo paralelo y fascinante, ajeno a su cotidianidad.
La historia guarda ecos de producciones internacionales como la chilena El lugar de la otra (2024) o, con mayor resonancia, Parásitos (Parasite, 2019) de Bong Joon-ho. Sin embargo, Perros se presenta como una propuesta netamente rioplatense gracias a su capacidad para articular el humor absurdo desde el costumbrismo local. Se trata de una crítica incisiva a las desigualdades que se filtran en las pequeñas interacciones cotidianas, donde los rencores se incuban lentamente y, como una olla a presión, estallan cuando las tensiones entre ambas familias se vuelven insostenibles.
A lo largo del film, Minutti construye una atmósfera de incomodidad creciente que emerge violentamente cuando el perro de los Pernas desaparece. Este hecho detona una serie de enfrentamientos que son a la vez violentos, psicológicos y profundamente humanos. Las pequeñas miserias de las personas, esas imperfecciones que definen y tensan las relaciones sociales, se convierten en el corazón palpitante de la narración.
Marcelo Subiotto encarna a Fernando, el padre de la familia Perna, enfrentado a Jorge, el vecino Saldaña, interpretado magistralmente por Néstor Guzzini. No obstante, el verdadero motor catalizador del conflicto recae en Sergio, interpretado por Roberto Suárez. Un personaje clave para transmitir con precisión la manipulación y el cinismo, resultando vital para tensar el vínculo entre las dos familias. Sus interacciones proveen momentos de comedia negra, donde lo absurdo y lo grotesco sirven de vehículo perfecto para abordar temas tan profundos como universales.
Con sutiles guiños a otras producciones nacionales como Buena vida delivery (2004) o El hombre de al lado (2009), Perros utiliza una mezcla de humor, tensión y drama para exponer las complejidades humanas de una manera brutal, pero también, extrañamente luminosa.