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Crítica de "Rango": el western animado que reinventó los códigos del Lejano Oeste

Con una combinación de aventura, humor e influencias del western clásico, "Rango" traslada los códigos de uno de los géneros fundacionales del cine al terreno de la animación. Dirigida por Gore Verbinski, la película construye un relato sobre identidad, supervivencia y poder en un pueblo del desierto donde el agua vale más que el dinero, mientras dialoga con la tradición cinematográfica desde una mirada contemporánea.

Crítica de "Rango": el western animado que reinventó los códigos del Lejano Oeste
domingo 07 de junio de 2026

Hubo un tiempo en que el western parecía condenado al olvido. Considerado un género agotado, con escasa respuesta en taquilla y convertido en objeto de parodia, había perdido el lugar central que alguna vez ocupó dentro de la industria cinematográfica. Sin embargo, una serie de producciones contribuyó a recuperar su vigencia y a demostrar que todavía podía conectar con nuevas audiencias. En ese contexto surge Rango (2011), una propuesta que traslada los códigos del western al terreno de la animación.

Dirigida por Gore Verbinski, responsable de revitalizar las películas de piratas para el público contemporáneo, la historia sigue a una lagartija doméstica que termina accidentalmente en un pueblo llamado Mugre, una comunidad ubicada en medio del desierto donde el agua es un recurso tan escaso que funciona como moneda de intercambio. Allí, una sucesión de acontecimientos lleva al protagonista a construir una identidad ficticia: Rango, un supuesto héroe dispuesto a defender a los habitantes del lugar.

Uno de los principales atractivos de la película reside en su apartado visual. La animación estuvo a cargo de Industrial Light & Magic, estudio reconocido por su trabajo en algunas de las franquicias más importantes del cine. Su primera incursión en un largometraje completamente animado destaca por la riqueza de los detalles, los escenarios desérticos y un diseño de personajes que se aleja de la estética tradicional de los estudios familiares para acercarse a rasgos más irregulares y expresivos. Esa elección estética aporta personalidad propia y refuerza el tono particular del relato.

Aunque conserva elementos clásicos del western —forasteros, cantinas, disputas territoriales y enfrentamientos decisivos—, Rango introduce una mirada atravesada por el humor, la ironía y una galería de personajes animales que convierten la experiencia en algo singular. El film también incorpora referencias dirigidas a espectadores adultos, algunas evidentes y otras más discretas, que funcionan como un diálogo permanente con la historia del género y sus figuras emblemáticas.

No todo resulta igualmente efectivo. En algunas versiones dobladas al español, la convivencia entre castellano neutro y expresiones regionales genera cierta irregularidad en la construcción del universo narrativo. Más allá de ese detalle, la película encuentra un equilibrio entre aventura, comedia y homenaje cinéfilo. A través del conocido recorrido del héroe, Rango recupera las tradiciones del western desde una perspectiva contemporánea y demuestra que sus temas, personajes y conflictos todavía conservan capacidad para reinventarse y conectar con nuevas generaciones.

8.0
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