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Crítica de "Antes del cuerpo": La herencia del gótico doméstico en el cine argentino

"Antes del cuerpo" de Lucía Bracelis y Carina Piazza propone un relato íntimo y perturbador. Con Mónica Antonópulos y Patricio Contreras, el film apuesta por un terror gótico y doméstico que nace de la fragilidad familiar y del peso del silencio.

Crítica de "Antes del cuerpo": La herencia del gótico doméstico en el cine argentino
EscribiendoCine-Noticine
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miércoles 15 de octubre de 2025

Una niebla baja de inquietud cubre la Argentina en Antes del cuerpo (2025), primer largometraje de las directoras Lucía Bracelis y Carina Piazza. No se trata del terror explícito del género clásico, sino de un vapor sutil que emana de la rutina y de los gestos mínimos, impregnando la pantalla con una amenaza latente. La película, estrenada en el BAFICI, se instala en la tradición del suspenso atmosférico, donde lo inquietante surge de lo no dicho.

El relato sigue a Ana, interpretada con precisión por Mónica Antonópulos, cuidadora domiciliaria y madre de dos hijos. Su vida transcurre en un ciclo de desgaste físico y emocional, sostenido por la atención a otros y por la rutina del servicio. En paralelo, el escritor anciano Luis (un sobrio Patricio Contreras) comparte con ella una relación áspera, marcada por la resistencia al tiempo.

Sin embargo, el verdadero foco de perturbación se desplaza hacia la casa de Ana. Allí, la hija menor, Elena, manifiesta una condición indefinida que el film nunca nombra. Sus dibujos y su conducta funcionan como señales que guían al espectador hacia un territorio ambiguo, donde lo siniestro se filtra en lo familiar. La narrativa se sostiene en la elusión: los silencios, las miradas y los espacios vacíos construyen un miedo sin golpes de efecto.

La puesta en escena de Bracelis y Piazza refuerza esa tensión. La paleta terrosa, la decadencia de los ambientes y los encuadres meticulosos crean un clima de asfixia. El ritmo pausado actúa como un mecanismo de inmersión: el espectador no observa desde fuera, sino que es absorbido por la textura del relato.

El film evita los desenlaces categóricos. Su final abierto, elíptico, consolida la apuesta estética: más que una conclusión, ofrece una experiencia que interpela al cuerpo y a la memoria. Antes del cuerpo se convierte así en una exploración sobre el duelo, la resistencia y las grietas de la intimidad, donde el verdadero horror nace de la fragilidad del hogar y de los secretos familiares que permanecen agazapados.

8.0
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